El Juzgado de Instrucción Número 1 de Palencia ha dictado un auto, al que ha tenido acceso Diario Palentino, por el que se ha decretado el sobreseimiento de las diligencias de investigación abiertas a raíz de los casos de envenenamiento de perros por carbofurano, un pesticida prohibido por la Unión Europea, localizados endistintos parques de la capital en primavera y verano de 2010.
El juez subraya en el auto que a lo largo de la investigación judicial se ha constatado que los hechos investigados «son constitutivos de infracción penal, si bien no existen motivos suficientes para atribuir su perpetración a persona alguna determinada».
8.000 firmas. Los afectados llegaron a reunir unas 8.000 firmas que fueron entregadas al Procurador del Común para que mediara y exigiera al Ayuntamiento de la capital que cumpliera con la normativa regional y local que establece que la ciudad debía tener espacios habilitados para el esparcimiento de los canes.
El Ayuntamiento de Palencia y organizaciones conservacionistas como Ecologistas en Acción estaban personados en las diligencias abiertas por estos envenenamientos, que ocasionaron la muerte de, al menos, una decena de canes.
El envenenamiento de los animales se produjo por carbofurano, una sustancia que antaño se utilizaba como fitosanitario y que actualmente es considerada un simple veneno.
El carbofurano se ha utilizado como pesticida, aunque ahora lo considera ilegal la normativa de la Unión Europea.
El colectivo de afectados llegaron a conocer los informes oficiales que dictaminaron los expertos en los laboratorios de referencia donde fueron depositados los cadáveres de perros. Además, Ecologistas en Acción llegaron a solicitar al Juzgado que se investigara a los establecimientos de la región donde se podía haber vendido carbofurano en los últimos meses.
Al menos, cinco denuncias se presentaron en firme, y la Fiscalía llevó a cabo las investigaciones pertinentes tendentes a esclarecer el caso.
Los perros comieron cebos de carne envenenados, que habían sido dejados en estos espacios verdes, muy transitados por los animales y sus dueños. Atendidos por veterinarios de la capital presentaban síntomas similares, como convulsiones e insuficiencia respiratoria, y después morían.
Por lo demás, el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil remitió los análisis localizados al laboratorio de referencia de la capital de España.