El encuentro entre Italia e Inglaterra no será solo un choque de dos potencias que quieren volver a los primeros planos: también atraerá todas las miradas el duelo entre dos bad boys (chicos malos) como Mario Balotelli y Wayne Rooney, rivales en Manchester y, ahora nuevamente, en la Eurocopa. El británico, delantero estrella del Manchester United y ausente en los dos primeros partidos del torneo por una sanción, liderará a los three lions (tres leones) en su búsqueda de alcanzar sus primeras semifinales de un gran torneo desde el Mundial ‘66 ganado en casa.
Italia también quiere regresar al centro del escenario, después de unas magras actuaciones en la Eurocopa 2008 y el Mundial 2010, que dejaron muy lejos el título en la Copa del Mundo del 2006. Y una de sus principales armas es Balotelli, reciente campeón inglés con el Manchester City, un jugador que puede llegar a ser un acertijo para sus propios compañeros. «Mario, contrólate», le advirtió el capitán transalpino Gianluigi Buffon en Kiev.
Geniales y soberbios. A veces ingenuo, a veces iracundo. Cualquier cosa se puede esperar de este futbolista sobre el terreno de juego. Durante la semana, su entrenador Cesare Prandelli debió conversar con él para aclarar el incidente que provocó el jugador tras convertir el 2-0 con el que Italia derrotó el lunes a Irlanda en el último partido de la fase de grupos. Balotelli no solo no mostró ninguna señal de alegría, sino que, por el contrario, miró furioso en dirección al banquillo, mientras su compañero Leonardo Bonucci le tapaba la boca.
Los modales se evaluaron por el grupo transalpino como una posible manifestación de disconformidad con el míster, quien, por primera vez, lo había excluido del equipo titular. «Debe aprender a aceptar la crítica, el banquillo y las expectativas que tiene el equipo con él si quiere ser campeón», manifestó el técnico. «Nadie quiere algo malo para él», agregó sobre el futbolista de 21 años.
Si hay un jugador inglés que sabe su inestabilidad es Scott Parker, pisado por el italiano en la cabeza en un duelo de la ‘Premier’ entre el City y el Tottenham. Sin embargo, Parker asegura que no guarda ningún rencor. «Esto es fútbol. No sé si lo hizo a propósito. Él fue sancionado. No guardo rencor», dijo Parker sobre Balotelli, quien fue suspendido con cuatro encuentros.
Rooney sabe, en cierta manera, lo que vive el jugador de la ‘azzurra’. Hijo de un boxeador, el delantero del United solía ser asiduo protagonista de escándalos. Pero ahora que es un padre de familia, está más calmado. «Pagué mi precio y ya no tengo más problemas», reconoció el inglés después de quedar fuera de los dos primeros partidos del torneo tras una infantil y violenta infracción en el último encuentro de la clasificación.
Para bien o para mal, Rooney y Balotelli prometen inclinar la balanza.