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Ponce y olé

O. Herrero - domingo, 2 de septiembre de 2018
Ponce y olé
Los tendidos disfrutan con el arte del valenciano, al que le dedican los ánimos más sonoros, y con Marín, que puso en pie a los aficionados, mientras que a Perera le pidieron que acortara su segunda faena para la que no se solicitó ni música

Veinticinco tardes ha estado acartelado Enrique Ponce en la Plaza de Campos Góticos, siendo hasta la fecha el que más comparecencias ha tenido, en las que ha experimentado casi de todo: desde lidias funestas a éxitos sonoros. Por estar, estaba hasta en la única corrida que se ha suspendido en cuarenta y dos años en Palencia. Así que es normal que cuando el valenciano hace el paseíllo, haya algo especial. «A Ponce se le quiere mucho en esta plaza», le explicaba un aficionado a otro, que parecía de fuera.
 Lo mismo que a Perera, tras tardes para el recuerdo. Y no solo las de sus dos indultos. Ayer además como convidado, pero no de piedra, les acompañaba Ginés Marín. Tal circunstancia la manifestaron los tendidos, con unos tendidos llenos en su mitad y algo más.
Se esperaba mucho de la tarde. Muestra de ello es que Ángeles Armisén, presidenta de la Diputación (institución propietaria de la Plaza), bajara al callejón junto al alcalde, Alfonso Polanco, y tres empresarios palentinos: Alfonso Jiménez, de Cascajares; Juan Manuel González Serna, de Grupo Siro,  y José Miguel Isidro Rincón, de Europac. Si se había elegido ese día, era por algo.
Y quedó a las claras cuando Ponce comenzó a torear. Dicen que es difícil abrir plaza, pero para el de Chiva hace tiempo que eso dejó de ser un handicap. La buena sintonía entre los tendidos y él solo se vio interrumpida en el tercio de varas, con algunos pitos al picador por entender el público que castigaba demasiado al astado y fuera de sitio. Pero fue solo un  espejismo, porque la comunión torero- respetable volvió a fraguarse con el maestro rodilla en tierra mandando al Montalvo. «Fíjate qué silencio. Es impresionante cómo se calla toda la plaza», se sorprendía una mujer que acudía por primera vez a los toros, cuando Ponce tomó el acero. Estocada a la segunda y oreja para abrir boca. Oreja que acabó en las manos del procurador José Carlos Hidalgo, que veía el festejo desde el 2, junto a su hermano Santiago Hidalgo (secretario en Tariego), la decana de los jueces Rosa Martínez y el director general de Abono Cero, Víctor Diego.
Muestra de que lo que venía después no iba a ser tan bueno fue el hecho de que en el arrastre, las mulillas engancharon a uno de los mulilleros y le llevaron varios metros  arrastras. El hombre se levantó con toda la dignidad que pudo, saludó a los tendidos y siguió con la collera ante el jolgorio del público.
La gente tenía ganas de Perera, sobretodo después del recibimiento de rodillas. Y aún estando bien, la faena no rompió, como pudo comprobar Lucía Urbán (vicepresidenta del grupo Siro) en barrera junto a la diputada provincial María José de la Fuente. Una fila por encima de ellas, Ignacio Fernández Sobrino (Onda Cero CyL) y los consejeros Carlos Fernández Carriedo y Milagros Marcos. Cuando Perera falló a espadas, la tarde se deshinchó para el extremeño.
Tras un intertoro más lento de lo habitual, salió Ginés Marín. «Vamos allá los de Jerez», le gritaron desde los tendidos. Y vaya si fue. «Ole sus hue....», dijo a media voz asombrado un vecino del tendido 6, alabando el valor del gaditano. Mientras, un picador, le daba indicaciones al diestro: «Tira de él, empújalo. Con tranquilidad». «Es que es su padre», explicaba un espectador a otro. Oreja a la torería y al valor que a punto estuvo de manchar el puntillero. Por cierto, qué feria de los puntilleros, con fallos garrafales en las tres corridas, para desesperación de los diestros y del público que a la tercera comienza la cuenta. «Tres, cuatro, cinco...»
«Así no se le da la puntilla a un toro», se quejó un espectador cuando vio al subalterno usar el acero desde detrás del astado. Lo hizo justo ante los burladeros en los que se encontraban los ediles invitados por Diputación, llegados de Villovieco, Villaherreros, Villaconancio, Villaviudas, Tariego de Cerrato, Valdeolmillos, Villalcón, Villalaco, Revilla de Collazos, Velilla del Río Carrión, Respenda de la Peña, Villaturde y La Vid de Ojeda.
Y de nuevo Ponce. Habiendo dejado Marín al público a punto de caramelo, por cada uno de los pases de las tandas que, de todos los colores, le dio al de Montalvo, resonó un olé, rotundo, sincero y seco esperando el siguiente. Y el silencio. Casi se podían oír las moscas revoloteando sobre el toro o las gotas de sudor del diestro cayendo a la arena. Espada hasta dentro y el estallido transformado en una oreja celebrada también en el burladero de la Junta, donde se dieron cita el jefe de Servicio Territorial de Economía, José María Casas; Felipe Mielgo, gerente de Asistencia Sanitaria y Carmelo Seco, director territorial de ICE.
Todo lo contrario que con Perera, a quien el lote no le acompañó. Silencio en la lidia (ni la música tocó y eso en Palencia es síntoma de mucho) y quejas y pitos cuando entró a matar cinco veces. Ya, incluso antes de acabar la lidia, había quien le pedía que finiquitara aquella faena que no iba a ningún sitio. «No, no, no», negaba con la cabeza una mujer repanchigada en su localidad sin esperar ya nada. Debajo de ella estaba Jorge Martínez, procurador regional, alcalde de Torquemada y secretario general del PP palentino, junto a Rodrigo Mediavilla, presidente provincial de Nuevas Generaciones. Un desencuentro en el amor Palencia-Perera que deseamos sea pasajero.
La esperanza de una puerta grande doble recaía ahora en Ginés Marín que dio una lección de toreo. Con el pasodoble Adrián el niño torero de fondo, puso en pie a la plaza, en la que se encontraba, junto a la exdiputada nacional palentina Celinda Sánchez, el bodeguero David Sebastián (vino 86.400), uno de los patrocinadores de la feria taurina de San Antolín. O el teniente de alcalde y portavoz del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Palencia, David Vázquez «hoy con unos amigos», o el concejal Facundo Pelayo, ambos perdidos en los tendidos.
Buen colofón para la feria, sobre todo teniendo en cuenta que, el público del festejo de esta tarde será muy diferente y que muchos de los que han disfrutado de los tres primeros festejos no aparecerán hoy en los tendidos. De lo que no cabe duda es de que hoy, como ayer y el jueves, las gradas serán una fiesta, esperando las orejas.
 

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