Este dibujo es el causante del bloqueo al periódico francés en Marruecos.
Que los dibujantes de viñetas atesoran una enorme capacidad expresiva, es evidente. Anadie le extraña que cada uno de sus recuadros -vayan o no acompañados de un texto- provoque la sonrisa, incluso la carcajada, y que incluirlos en las páginas de los diarios destinadas a asuntos de actualidad política es un alivio para el lector, se da por hecho.
Pero que algunos de estos artistas tengan la osadía de afilar sus lápices para crear historias con personajes de la realeza, no a todos los Gobiernos les gusta.
Ayer, las autoridades marroquíes bloquearon la distribución del Le Monde por considerar que una caricatura del ilustrador Plantu, dedicada a la Familia Real, publicada en primera página, era irrespetuosa.
Según el ministro de Comunicación y portavoz del Ejecutivo, Jalid Naciri, dicho original tiene un carácter «injurioso y ataca a la dignidad de Marruecos», por estimar que «lo presenta como un país no democrático y que atenta contra las libertades».
En tan traída y llevada creación del caricaturista Plantu puede leerse «Juicio en Marruecos contra Jalid Gueddar, que ha osado dibujar a la Familia Real marroquí», y abajo muestra una mano que surge como de arte de magia de la estrella de cinco puntas de la bandera marroquí. La misma sostiene un lápiz que crea, con trazos infantiles, a un personaje coronado. La figura, que saca descaradamente la lengua, tiene la nariz pintada de rojo como la de un payaso.
El dibujo hace alusión al proceso abierto en el país contra Gueddar, autor de una caricatura del príncipe Mulay Ismail en el diario marroquí Akhbar Al Youm y perseguido por «ultraje a la bandera marroquí».
El juicio contra Gueddar y contra Tuafic Buachrin, director de ese diario cerrado por el Ministerio del Interior desde la publicación de la caricatura, se inició a principios de este mes en el Tribunal de Primera Instancia de Casablanca y estaba prevista para ayer una nueva sesión.
En Marruecos, el código de la prensa prohibe lo que califica de «atentar contra la religión musulmana, la monarquía y la integridad territorial».
El pasado mes de agosto, se ordenó el secuestro de las ediciones especiales de ese tiempo de las revistas Telquel y Nichane, que tenían como artículo principal una encuesta realizada en colaboración con el rotativo Le Monde sobre los 10 años de reinado de Mohamed VI, alegando que se habían violado «las disposiciones legales vigentes».
Símbolos nacionales. «No aceptaremos jamás que en nombre de la libertad de expresión se atente contra los símbolos nacionales», declaró ayer a Le Monde un alto funcionario marroquí, que pidió quedar en el anonimato.