No era un Giorgio Armani ni un Carolina Herrera. Tampoco era un Zegna, ni un Gucci. No era la presentación de un modelo de alta costura, pero por el tinglado montado, la expectación generada y el número de intervenciones que soportaron los presentes, casi lo parecía.
Las telas de San Zoilo, los dos tejidos medievales descubiertos hace 7 años en una arqueta funeraria en el monasterio carrionés, por fin descansan en él, tras una primorosa restauración.
Y lo hacen en un espectacular cubo, de última generación, con dos sistemas, uno de iluminación y otro de ventilación, especiales, para no dañarlos.
«Hay que conservarlas en el mejor estado posible y este cubo que se ha instalado debe hacerlo así», apuntó el director general de Patrimonio Cultural, Enrique Saiz, quien se vio obligado a desplazarse a Carrión para presentar las telas ante la ausencia -sin justificación oficial-, de la consejera de Cultura y Turismo, María José Salgueiro, a quien, oficiosamente, según se comentaba en los corrillos que se formaron en el claustro del Monasterio de San Zoilo, le surgieron cosas que atender ayer mismo.
Una pena, porque Salgueiro perdió la oportunidad de disfrutar con la exposición de los dos tejidos medievales que, según la tradición, alojaban las reliquias del mártir cristiano San Zoilo.
A buen seguro que la consejera buscará una fecha en su agenda para hacerse una fotografía con estos dos paños de seda, con un valor singular y relevante, como piezas únicas por sus dimensiones, su integridad y haber mantenido su configuración y su contenido iconográfico y epigráfico original.