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Gente de Palencia

> La vida, aunque es larga, dura muy poco <

Esther Marín - lunes, 23 de marzo de 2009
VICTORIANA CUADRADO (DOÑA VITO) / CENTENARIA

Con una vida tan intensa, no sé por dónde empezar...

Pues por el principio. Nací en Santa Olaja de la Vega, pero como mi madre no podía alimentarme me llevaron con una nodriza a Pino del Río. Allí estuve dos años y el primer recuerdo de mi vida que tengo es cuando estaba con mis hermanos de leche. A los 9 años fui a un colegio a Mansilla de las Mulas y luego seguí estudiando en Carrión.

Cuando vine a Palencia estudié Magisterio en la Academia de Doña Ramona y, con el tiempo, me casé y tuve tres hijos.

Además regenté un colegio particular en la calle Santiago, pero me gustaba más el ámbito de las oposiciones y me presenté en León a unas pruebas. Fue precisamente la víspera de la muerte de Calvo Sotelo y al final se suspendieron. El Generalísimo volvió a convocarlas y aprobé.

Una vida ajetreada: trabajo, familia...

Tengo una familia maravillosa que me quiere mucho. Además de mis tres hijos, tengo ocho nietos y siete biznietos que vienen mucho a verme. Tengo demasiado mimo. En mi casa siempre hay alguien y esa es la mayor alegría que puedo tener.

Pero habrá vivido otras muchas alegrías en estos años

Pues de todo un poco, pero estoy contenta de haber llegado hasta aquí. Ahora vivo con una de mis hijas que es como mi ángel de la guarda. Aunque también he vivido dos momentos en los que creo que me han ayudado ángeles en la tierra. Uno sucedió en Santander, cuando un joven que vio que me caía me sujetó con todas sus fuerzas y logró ponerme en píe.

Otro día que iba con mi hija a la estación, había una tormenta terrible y me caí en un gran barrizal. De repente apareció un hombre que me ayudó, pero nunca he podido saber quién era. Los dos me dijeron lo mismo: he hecho lo que debía hacer. Creo que alguien les mandó para estar allí en ese momento.

Si tuviera que dar un consejo a las generaciones más jóvenes, ¿qué les diría?

Que sean siempre buenos (como lo son ahora mismo). Que la vida, aunque es larga, dura muy poco y se hace corta. Yo ahora me miro y pienso: ¿pero cuándo han pasado en mí estos cien años?

Lo más importante es que sean correctos y se comporten como buenas personas.

Una fiesta por todo lo alto para celebrar estos cien años...

No se lo que estarán preparando, ya que cada vez que me acerco y están hablando de ello cierran la boca. De lo que estoy segura es de que lo hacen todo con mucha ilusión y ese es el mejor regalo que pueden hacerme.

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