Un día más, y ya van seis, medio centenar de mineros sigue encerrado en el Pozo Las Cuevas de Velilla del Río Carrión. Una decisión que se tomaba el pasado jueves motivada no sólo porque no se les abone las nóminas de los dos últimos meses, ya que también exigen saber qué pasará con el futuro del sector, del que ya sólo queda en la provincia el enclave de la zona guardense.
Otra jornada en la que no cae el ánimo, pero sí aumenta el cansancio y la tensión debido a las duras condiciones en las que se encuentran los trabajadores, a 500 metros bajo tierra y sufriendo una humedad del 80%. Varios de ellos tenían que dejar su encierro el lunes por problemas de salud y a ellos se sumaba otro ayer que estuvo a punto de sufrir un infarto -al igual que la madre de un trabajador que abandonó en la quinta jornada-.
El médico baja todos los días para revisarlos y hay algunos que deberían dejar el encierro debido a su estado de salud. Sin embargo los mineros no quieren abandonar a sus compañeros con el fin de presionar y hacer más fuerza para buscar un futuro para sus familias y la cuenca de la Montaña Palentina.
Incluso alguno que estaba de baja, tras ser dado de alta, también ha querido sumarse, demostrando que ellos, como siempre se ha dicho, están acostumbrados a trabajar en las más duras condiciones y son de otra pasta.
«No comen bien, están cansados, se les dispara la tensión arterial, les cuesta dormir y la humedad es muy alta, a lo que se suman las corrientes», comentaba ayer José Carlos Narganes, director facultativo de Las Cuevas, que relataba así las duras condiciones en las que viven desde hace seis días, sin ver la luz, los mineros palentinos. Aunque pese el cansancio, los ánimos siguen intactos y los trabajadores del carbón apuestan por hacer fuerza y que se les ofrezca una solución a los interrogantes creados sobre su futuro.
Dura situación que reflejan algunos de los afectados con sus comentarios, como el testimonio que aporta uno de los más veteranos mineros: «Llevo 22 años de mina y me queda un año para jubilarme. Tengo problemas de espalda y silicosis y veo que me voy a quedar en el paro. Estaré aquí hasta que esto se acabe, queremos que nos digan hacia dónde va el sector». Mientras, siguen recibiendo el apoyo de sus familiares, amigos y vecinos, además de los ayuntamientos de la zona, que les llevan comida y mantas -como ayer el de Guardo-, pero sobre todo esperan una señal, un gesto y una respuesta que tras seis días todavía no ha llegado.
PROTESTAS EN LEÓN. Por otro lado, las protestas mineras han ido incrementado también en la vecina provincia de León. Si el lunes eran 14 los mineros que se sumaban a la medida tomada por los palentinos y se encerraban en el Pozo Casares, del Grupo Viloria, en la localidad leonesa de Tremor de Arriba; ayer fueron 500 los que llevaron sus protestas ante la Subdelegación del Gobierno y la Delegación de la Junta en León.
Cabe recordar que, también desde lunes, la minería de las comarcas leonesas de El Bierzo y Laciana se encuentra completamente paralizadas ante el impago de las nóminas y el bloqueo institucional al sector.
A la decisión de los mineros de no acudir a los tajos se ha sumado una convocatoria de huelga oficial durante 15 días para dejar patente el malestar por el impago de las dos últimas nóminas y por la decisión del Gobierno de aplazar hasta el 15 de septiembre la convocatoria de la Comisión de Seguimiento del Plan del Carbón.