El empresario y coleccionista Julián Bañuelos, que tiene un museo en la villa galletera, será nombrado 'Marcero Mayor'.
Febrero no sólo es el mes del Carnaval, del Día de los Enamorados, el que más rápido se nos pasa y uno de los más fríos del invierno. Antes de que acabe y llegando a marzo hay una tradición en Aguilar de Campoo que data de tiempos inmemoriales y que fue recuperada en 1975 gracias a Ronda Aguilar.
Las marzas, cánticos populares, llegarán un año más con los rigores del invierno a llenar de calor con sus notas todas las calles de Aguilar de Campoo el próximo sábado 27 de febrero.
Desde la agrupación masculina, su presidente Pedro Sánchez Ruiz, y su secretario, Ángel Pérez, han informado que este año se concederá el título de Marcero Mayor al empresario y coleccionista Julián Bañuelos Gutiérrez. Una distinción que se otorga desde hace varios años y que han recibido ya el presidente de la Diputación, Enrique Martín, y el director de Cajamar, Javier Ramírez Arceo.
«Es un nombramiento para aquella persona que de alguna manera se identifique con la cultura, apoye y tenga cariño a la Ronda. En la Junta Directiva consideramos por unanimidad que debía ser Julián Bañuelos la personas que fuese Marcero Mayor», concretan desde la agrupación.
Así, Bañuelos recibirá el sábado a las 20,30 horas en la Plaza España -frente al bar Peña-Aguilón- su título y se le impondrá la vara, la boina y la faja.
Posteriormente los miembros de Ronda Aguilar recorrerán las calles de la villa galletera -Plazoleta San Miguel, Plaza España y Calle del Puente-, cantando las marzas para a continuación degustar una cena en el Restaurante Cortés. Un evento que cuenta con mucho público en la localidad y en el que colabora el Ayuntamiento de la localidad.
BIENVENIDA A LA PRIMAVERA. Las marzas, como su nombre indica, son cantos propios del mes de marzo. Concretamente se celebran el último día de febrero o el primero del citado mes, para dar la bienvenida a la primavera. Provienen del latín Kalendae Martiae y su tradición se remonta a muchos siglos atrás en el norte de España, posiblemente muchos apuntan a que sea anterior a la llegada de los romanos.
Consiste en un grupo de jóvenes del lugar, provistos de palos, cestas y faroles, que recorren al anochecer las casas de los vecinos pidiendo aguinaldos a cambio de los cantos.
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