MARÍA ÁLVAREZ / GUARDO
El número de familias de acogida para los meses de verano escasea. A decir verdad, en Guardo es prácticamente inexistente.
Ante esta situación la Asociación Palentina por el Pueblo Saharaui hace un llamamiento urgente a las familias guardenses y de toda la zona norte para que a través de ésta acojan un niño este verano. Pueden hacerlo a través de los teléfonos: 626 98 52 16 (Juan Carlos) y 685 86 75 80 (Ana Cristina).
Con su solidaridad les brindan la oportunidad de alejarlos por dos meses de las dificultades que sufren viviendo en un campo de refugiados del desierto y de las altas temperaturas que asolan a aquella parte del mundo en los meses estivales.
A falta de una semana para que estos niños lleguen a España, la asociación incide en que aún pueden inscribirse en el programa Vacaciones en Paz y lograr incrementar estas cifras. Y es que según el delegado en la zona norte, Juan Carlos Liébana, «ha bajado mucho el baremo a nivel provincial y regional. Pero si el 2005 fue malo, este es peor».
La cifra que baraja la asociación es de tan sólo 28 familias en Palencia y ninguna en la zona norte. Aunque hay otra Asociación, Amigos del Pueblo Saharaui, que ya ha conseguido que en el norte se hayan involucrado diez familias.
El objetivo de esta iniciativa, que lleva funcionando más de 25 años en España, es permitir que estos niños pasen los meses de verano lejos del desierto, ya que en esta época se superan los 50 grados centígrados de temperatura.
Además, los acogidos tienen la oportunidad de realizarse un reconocimiento médico completo y practicar el castellano, segunda lengua oficial del Sáhara debido a la ocupación española. Lo único que se les exige a las familias españolas es la manutención de los chavales durante este tiempo, el traslado de los niños corre a cargo de las asociaciones.
Para los que vienen, de entre 8 y 12 años, es una oportunidad única que agradecen mucho, además deben sacar buenas notas en la escuela del campo de refugiados para que se les permita venir de vacaciones. Cuando llegan aquí todo es nuevo para ellos, algo tan normal para nosotros como abrir un grifo o darle al interruptor supone descubrirle un nuevo mundo ante sus ojos.