Imagínense que un día acuden a la panadería y les ofrecen caracolas, truchas o culebras de pan, seguro que los panaderos que las habrían realizado serían alguno de los cuarenta alumnos del Colegio Público Modesto Lafuente de Cervera que ayer participaron en un taller para elaborar ese producto.
Sobre las diez y media de la mañana los improvisados ayudantes atendían al maestro, José Hinojar, en el obrador de la Agrupación de Panaderos de Cervera, mientras el profesional preparaba la masa y explicaba a los alumnos de 4º y 5º de Primaria los ingredientes que componen el pan y como hay que mezclarlos. Posteriormente, cuando la masa estaba lisa, los niños comenzaron a modelarla y crear sus propias figuritas de pan, primero amasando y echando harina, en lo que algunos parecían auténticos expertos. Pero no todo era trabajo, otros se divertían tirando harina a sus compañeros o embadurnándose con ella.
Cada niño elaboró unas siete figuritas de pan, desde lo más tradicional -como bollos, baguettes, barras y pequeños panes caseros- hasta lo más original -como truchas, culebras y caracolas- todo valía para los pequeños en su encuentro con el mundo de la panadería. Para algunos era su primera experiencia, sin embargo otros ya habían gozado del privilegio de participar en una granja escuela y se habían convertido así en auténticos profesionales.
Después de realizar las formas y colocarlas en las bandejas, sus figuritas de pan se hornearon durante unos treinta minutos, ante la impaciencia de algunos y la expectación de otros. Finalmente, los jóvenes pudieron ver sus obras de arte gastronómicas, y las guardaron en una bolsa especial que ellos mismos habían confeccionado semanas atrás en sus clases de plástica para poder comer en sus casas el pan que con tanto esmero habían elaborado.
OBJETIVO Y DIVERSIÓN. El taller se ha incluido dentro de las actividades que el Colegio Modesto Lafuente de Cervera ha organizado para celebrar su cincuenta aniversario. Con él se pretende que los niños conozcan los oficios tradicionales de la comarca como la panadería, la cestería y la artesanía.
«Les sorprende todo, pero lo que más les divierte es poder elaborar sus propias piezas de pan y tirar la harina», explica el maestro panadero José Hinojar.
También los pequeños se mostraban encantados con la actividad y no querían volver al colegio, aunque sus profesores les pillasen con las manos en la masa.