Con la perspectiva que dan los meses y tras dejar atrás un año tan electoral como 2011 creo que es el momento de reflexionar sobre la necesidad de que las ideas de una formación política como UPyD se vean verdaderamente representadas en Palencia (capital y provincia).
Considero que muchas personas como yo, personas que hemos vivido solo en democracia, estamos hartos de un modo de hacer política, y unos modos de actuar de muchos de esos políticos.
Pienso que la política, necesita una trasfusión de sangre muy generosa. Se hace obligatorio que gente normal, de la calle, con un modo de ganarse la vida para no convertir la política en un simple modus vivendi, se meta en política, gente preparada y entusiasta de los principios iniciales que la devuelvan a su significado de servicio público.
Considero que UPyD representa esos valores y mucha gente lo ve de ese modo y así se reflejó en las Elecciones Nacionales. Sin embargo, en Palencia capital (salvo casos de algunos pueblos) el resultado fue paupérrimo e increíblemente triste.
Obviaré el análisis del porqué pues éste, por evidente y singular, se hace por sí solo.
Me consta que hay mucha gente válida en Palencia, que desde la reflexión y la heterogeneidad de las ideas democráticas, estaría dispuesta a apoyar y a integrar un partido como UPyD si éste se abriera y si éste, en Palencia, hubiera puesto en práctica todo lo que su filosofía fundacional contempla y que en muchos sitios se lleva a cabo y que en Palencia lamentablemente fue imposible hasta al menos agosto de 2011.
Sería una pena que esta legislatura no contara con la aportación de un partido que aún sin representación, contaba en sus filas con personas e ideas y si bien algunas de esas personas ya no figuran como afiliados del partido, las ideas y la voluntad de mejorar la sociedad no se pierden por el hecho de haber sido ninguneados por un responsable del partido.
Desearía que UPyD no fuera una formación muerta hasta las próximas elecciones, si bien eso solo es posible desde la reflexión profunda interna de los dirigentes de la formación, pasando por la ruptura de autocracias internas obsoletas y por la apertura del partido a la gente y especialmente a las personas objetivamente válidas.
Juan Jesús Nevares / Palencia