Con cierto sabor teresiano, el nuevo ministro del Interior ha calificado los tiempos presentes como tiempos recios, síntesis de las metas a las que se enfrenta el nuevo gobierno.
La planificación y las funciones encomendadas a los nuevos ministros y la elección de quienes ocuparán las Secretarías de Estado son de por sí un diseño de las prioridades que tiene España.
El hecho de que Rajoy haya asumido la presidencia de la Comisión delegada de Asuntos Económicos confiere a su mandato una especial y coherente responsabilidad ante el más inmediato escollo: activar la economía, mitigar los múltiples efectos de la crisis, especialmente con los cambios de estructuras económicas y laborales que permitan reducir la lacra del paro, y asentar las bases de una competitividad tanto en el mercado exterior como en el interior.
Ser competitivos y ser creíbles son dos claves de bóveda de los nuevos ministerios.
Tengo la impresión, por lo hecho hasta ahora, que se está llevando a la práctica.
Pedro J. Piqueras / Correo-e