Los viejos como yo, que voy camino de los 74, tenemos mucho tiempo libre, es decir somos ricos en tiempo y damos muchas vueltas a las cosas o sucesos que se cuecen en la calle.
Yo no estoy ni a favor ni en contra de este señor, los jueces son los que tienen que dictar sntencia conforme a la verdad y la ley.
He observado estos días en la TV cosas que me parecen esperpénticas, como es la clá que le ha acompañado hasta el Tribunal Supremo.
¡Qué imagen dan estos señores, algunos jueces, otros fiscales, otros políticos en activo, otros subvencionados con 6 millones de euros en plataformas pro Garzón, llamando a los miembros del Tribunal Supremo fascistas, nazis, etc! Con esta postura indican que no creen en la justicia esos jueces, esos fiscales y compañía.
Si estamos en un Estado de Derecho donde todos somos iguales ante la ley, no debe por qué extrañarnos que un juez o un presidente de Gobierno, si lo requiere el caso, tenga que ser juzgado.
La justicia está simbolizada con los ojos vendados, es decir, que la justicia no sabe de ideologías ni de colores, es ciega; sólo tiene que buscar la verdad y que se cumpla la ley.
Cuando el Sr. Barrionuevo iba a entrar en prisión, la clá del PSOE gritaba: «Todos somos Barrionuevo»; ahora gritan: «Todos somos Garzón».
Parece que la izquierda sólo admite su justicia y que nadie la juzgue porque se cree que está por encima del bien y del mal y que tiene la verdad absoluta.
A veces se utiliza como argumento a favor de Garzón que ha luchado contra la droga, el terrorismo, contra Pinochet, etc. Lo que haya hecho bien, bien hecho está, era su trabajo. Este juez universal no se ha metido a juzgar a ningun tirano de izquierda y los ha habido y los hay.
En esta querida España necesitamos ponernos un poco de juicio. El diccionario de la RAE define la palabra juicio1º como facultad del alma, en cuya virtud el hombre puede distinguir el bien y el mal y lo verdadero de lo falso. 2º Estado de la sana razón como opuesto a locura o delirio. Apliquémonos estas definiciones en toda nuestra vida personal y social, nos hace falta como el comer, para poder salir de la miopía y ceguera en que nos encontramos.
En este momento no es hora de juzgar los crímenes del franquismo,ni de la República ni de la guerra civil, ni de los comunistas, sólo corresponde a la historia y a Dios.
Juan José Cerezo / Palencia