Heliodoro Gallego ha dejado las arcas municipales más secas que el río Sequillo en pleno mes de agosto. Lo primero que ha tenido que hacer el nuevo equipo de Gobierno en la ciudad de Palencia ha sido pedir un crédito para pagar las nóminas. El populismo ineficiente del anterior alcalde, junto con un sistema de financiación local que se encuentra claramente desfasado, ha llevado a nuestro Ayuntamiento al borde de la quiebra. Alfonso Polanco tiene ante sí un doble reto. Impulsar un nuevo modelo de ciduad que recupere el dinamismo perdido y hacerlo al mismo tiempo pagando la pesada hipoteca que el PSOE ha dejado en Palencia.
La situación financiera en la que los socialistas han dejado el Ayuntamiento de Palencia recuerda mucho a la ruinosa herencia que Barreda ha dejado en Castilla-La Mancha. Hay gastos que no están presupuestados, los ingresos que figuran no son reales, hay deudas muy importantes pendientes de cobro desde hace años, el elevado endeudamiento impide recurrir al crédito para mantener inversiones y hay una larga lista de proveedores esperando a que se les pague.
Al equipo de Polanco le espera un largo y duro camino hasta conseguir reconducir esa situación y sanear las cuentas, pero el nuevo alcalde ha dado ya muestras de que está decidido a hacerlo sin poner en riesgo la prestación de servivios básicos a los ciudadanos. Y ha empezado por donde debe, apretando el cinturon a su propio Grupo.
Los socialistas piensan de forma interesada que es mejor esconder la ruina para no generar alarma entre los ciudadanos. Y consideran que es posible seguir trampeando antes que aplicar medidas de austeridad y racionalización del gasto. En mi opinión se equivocan en las dos cosas.
Es esencial que los políticos digan la verdad a los ciudadanos, que ya son mayores, y expliquen por qué es imprescindible adoptar medidas que sin duda resultan a veces difíciles. Pero además, el modelo de seguir gastando indefinidamente más de lo que se ingresa solo consigue ir haciendo crecer una pelota de deuda que cuando estalla terminan pagando los ciudadanos con un deterioro de los servicios públicos y subidas de impuestos.
Hay un juego perverso según el cual los socialistas se gastan alegremente lo que no tienen para que luego venga el PP a sanear las cuentas. Creo que ha llegado el momento de afrontar reformas que impidan que políticos irresponsables nos lleven a la ruina.