IGNACIO COSIDÓ
Las inversiones en infraestructuras se están convirtiendo en España en una lotería en la que el ministro de Fomento, José Blanco, pone y quita millones según su capricho, o más bien según los intereses electorales de su partido. Palencia ya se llevó el gordo de los recortes, con cinco contratos de obras rescindidos por valor de más de 200 millones de euros. Ahora, en la última pedrea organizada por Blanco en el Congreso, con los 700 millones que Zapatero se ha sacado de la manga, a Palencia no le ha tocado ni un euro.
El problema de fondo es que las grandes infraestructuras de un país no deberían depender ni del capricho de un ministro ni del calendario electoral. Las autovías o las líneas de alta velocidad tardan muchos años en construirse y no puede ser que cada semana el Gobierno nos sorprenda con nuevas cancelaciones de contratos o nuevas cancelaciones de cancelaciones. Esto no es serio. Si hay algo que requiere planificación y programas a largo plazo dotados de estabilidad son precisamente las infraestructuras que vertebran a un país.
Lo que nadie puede negar a Pepiño es su habilidad como vendedor de mercancía averiada. Así, después de recotar 7.000 millones la inversión en obra pública ahora tendríamos encima que agradecerle que recorte el recorte en 700 millones. Y después de rescindir los contratos ya adjudicados de la alta velocidad a Cantabria ahora deberíamos celebrar que anuncie volver a licitarlos, un año después, por una fórmula de financiación que difere el pago y sólo hasta Reinosa en vez de hasta Santander.
Lo peor es que la Autovía Burgos-Aguilar no haya sido repescada en esta última pedrea. Son 40 millones de euros en su tramo palentino que bien podrían haberse rescatado en este último paquete. Esa autovía es fundamental para el desarrollo de toda la zona norte de nuestra provincia, convirtiendo a Aguilar en un nudo estratégico de comunicaciones y en un polo de desarrollo para toda la comarca. Todos los palentinos estamos obligados a pelear por sacar adelante esa infraestructura cuyas obras ya habían comenzado en alguno de sus tramos.
Es evidente que el PSOE da tan por perdida Castilla y León que no siente necesidad de regarla electoralmente con las dádivas de Blanco. El ministro de Fomento ni siquiera se atreve a recibir a Juan Vicente Herrera porque es muy consciente del agravio que está haciendo a esta tierra. Tomen nota.
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