Hemos decidido cambiar la conocida y publicitada frase El algodón no engaña. A partir de ahora diremos que es la bolsa de basura la que no engaña, ni al que la llena ni al que la recoge para llevarla al Centro de Tratamiento de Residuos. Ustedes habrán visto alguna de esas películas en las que los policías de la Brigada Científica investigan en el cubo de basura de la casa del sospechoso para confirmar o descartar pruebas y, a menudo, llegan a conclusiones bastante certeras si no sobre su autoría en el crimen, al menos sobre sus hábitos alimenticios, sus costumbres, su higiene personal y hasta sobre su cuenta corriente. Y a eso es a lo que vamos. El balance de la empresa concesionaria del servicio de limpieza y aseo urbano de Palencia, Urbaser, refleja que el pasado año los vecinos de esta ciudad generamos mil toneladas menos de residuos que en 2008. Pasamos de las 33.139 a las 32.134 toneladas, un descenso del 3%. No sólo bajó la cantidad de basura orgánica y de envases ligeros, es decir, la doméstica, en una media diaria de 16 toneladas, sino también y por primera vez la procedente de los Polígonos Industriales. ¿Por qué? En opinión de la empresa, que de esto sabe un rato, hace dos años pudo achacarse la disminución a una mayor concienciación social respecto al reciclaje de los residuos, pero lo del 2009 tiene otro carácter y es el económico: se consume menos, se generan menos desperdicios y, además, se aprovecha todo al máximo, se tira poco. Por traducirlo en una palabra, podemos llamarlo crisis. Sí, queridos lectores, la crisis también se ha hecho notar en las bolsas de basura.
Suponemos que era lógico llegar a eso, puesto que viene a ser la consecuencia lógica de apretarse el cinturón. Si en un buen número de hogares entran menos ingresos porque alguno de sus miembros que se ha quedado en el paro o los jóvenes no han posido acceder por primera vez al mercado laboral, la cesta de la compra no se surtirá precisamente de productos sofisticados, de mucho embalaje y contenido reducido, en plan delicatessen, sino de legumbres, verduras, carnes, pescados, frutas y pasta bien aprovechables, cocinados para dar de sí todo lo posible y con escaso desperdicio.
Si a esto le añadimos cierres y expedientes de regulación de empleo temporales o reducciones de producción en un buen número de empresas, también es lógico que disminuyan los residuos de las zonas industriales.
Además, hay quien rebusca en los contenedores de basuras productos de alimentación o textiles aún aprovechables para hacer más llevadera su mermada economía. Sí, en Palencia, aunque nos cueste creerlo. Hay cifras que no engañan.