Benjamin Disraeli, primer ministro británico de finales del siglo XIX, dijo que hay tres clases de mentiras: «mentiras, malditas mentiras y estadísticas». Algo parecido está pasando hoy en España con las cifras de delincuencia que facilita con cuentagotas el ministro Rubalcaba.
Imagino que a las últimas víctimas de los robos ocurridos en nuestra ciudad estos últimos días les preocupará poco las discusiones sobre las estadísticas de seguridad. Porque por encima de cualquier guerra de cifras hay una realidad que se impone: los delitos se están incrementando en España y en Palencia y la sensación de inseguridad crece entre los ciudadanos. El subdelegado del Gobierno utilizó los recientes actos institucionales de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad para dar un mensaje complaciente sobre la reducción estadística del número de delitos y faltas en Palencia. Es una verdad a medias que, como se sabe, a veces es la mayor de las mentiras. Es verdad que el conjunto de infracciones penales disminuyó en Palencia de forma muy leve en el último año, menos del 1%, pero no es menos cierto que los delitos crecieron por encima del 10% en 2008. Aún peor es que son precisamente los delitos que generan más inseguridad, como los robos con violencia, los robos en casa o local habitado, los robos con fuerza en las cosas o los delitos contra las personas, los que más han crecido en el último año.
Quiero sumarme con estas líneas al merecido homenaje que merecen nuestras fuerzas de seguridad, que han sabido responder a este aumento de la criminalidad con profesionalidad y dedicación aumentando el número de detenciones y la eficacia en el esclarecimiento de los delitos. Nada sería más injusto que atribuirles a ellos el aumento de la delincuencia, sino todo lo contrario. Pero junto a este merecido homenaje es necesario también hacer un esfuerzo especial para suplir las graves carencias materiales que padecen policías y guardias civiles y, en especial en el caso de la Policía, la escasez de efectivos en nuestra ciudad. La plantilla del Cuerpo Nacional de Policía es claramente insuficiente para una ciudad como Palencia y en la provincia hay cuarteles de la Guardia Civil que se encuentran prácticamente abandonados. Nuestra obligación es exigir al Gobierno un poco menos de triunfalismo con la delincuencia y más efectivos y más medios para las fuerzas y cuerpos de seguridad.