Es difícil encontrarse hoy en día con personas que no dispongan de una o varias tarjetas de débito o de crédito. Otra cosa es el mayor o menor uso que hagan del llamado dinero de plástico. Estamos ante un cómodo medio de pago, que no obstante también tiene sus inconvenientes, entre los que cabría destacar su coste de alquiler y comisiones y su contribución a que las percepciones de gasto de los usuarios no sean tan reales como cuando se maneja dinero de verdad, contante y sonante, con lo que pueden dar lugar a cálculos erróneos y a la acumulación indeseada de cobros y descubiertos en las cuentas bancarias. Pero, también presentan problemas relacionados con la seguridad: robos, extravíos y duplicaciones. Es fácil olvidar la tarjeta después de realizar un pago con ella, incluso dejársela en un cajero y, dado su reducido tamaño, tampoco es raro extraviarla o deteriorarla si no revisan bien los bolsillos de las prendas antes de hacer una colada. Llevarla en la cartera no garantiza nada, puesto que los robos siempre han existido y existirán y día sí, día también, sabemos de alguien que denuncia haber sido víctima de un incidente de esas características y que, además, se ha visto obligado a dar cuenta al banco o la entidad de ahorros o financiera correspondiente para que anulen sus tarjetas y al caco no le dé tiempo a vaciarlas.
Eso sí, los últimos informes, sitúan a la provincia de Palencia en un buen lugar: la tercera de Castilla y León con menor incidencia de robos y pérdidas: un 3,5 por ciento frente al 31,9 de Valladolid o el 21,2 de León, que encabezan el ranking y, como puede verse, concentran más de la mitad de esas incidencias a nivel regional.
Además, en lo que llevamos de año, en Palencia han descendido seis décimas, lo que da idea de que cada vez tenemos más cuidado con estos medios de pago. Es posible que hayan contribuido a esa mejora de la seguridad las noticias sobre bandas organizadas que se dedican al robo y a la duplicación fraudulenta de tarjetas, algunas de ellas con actuaciones probadas en nuestra provincia. Ese tipo de cosas siempre empujan a extremar el cuidado y la atención.Confiamos en que el informe al que hacemos referencia sobre el descenso de robos y extravíos no vaya a servir ahora para todo lo contrario y los usuarios palentinos bajen la guardia. Sería un error. Bastante no cuesta ya hacer uso del dinero de plástico en nuestras transacciones, como para que demos facilidades a los amigos de lo ajeno y pongamos nuestros saldos a disposición de su avidez y sus necesidades.
Tampoco debemos olvidar que vivimos en una ciudad y en una provincia bastante seguras y con escasas aglomeraciones, pero aún así no debemos perder de vista nuestras carteras y nuestros bolsos. Menos aún en estos días festivos de San Antolín, en los que no todos nos dedicamos a pasarlo bien. Algunos trabajan en contra de los demás.