Las pensiones sólo parecen estar aseguradas, ¡ay corralito!, para aquellos diputados que sean reelegidos, con dos legislaturas.
Y de los sueldos y las desviaciones de fondos ya ni hablamos.
Cuando un país tiene altos índices de corrupción, y el ruedo así se baraja, la situación se hace insostenible. Y la democracia, en teoría, es el gobierno, en principio, de los virtuosos, según Aristóteles. Pero todos tenemos nuestra responsabilidad y culpa pues políticos somos todos, por definición, y entre nosotros debiéramos dignificar, sin condescendencias, la actividad política. Pero… ¿y sus abrevaderos?...
¿Las Autonomías?: gastos millonarios. Poder y no sólo delegación.
…Ello crea situaciones injustas y de prevaricación contra los que no tienen más influencia que la influencia de su trabajo. ¡Vaya con la gramática parda!
Algunos diputados, inactivos excepto para bostezar, ante su falta de productividad no corren el riesgo de sufrir una regulación de empleo, un ERE.
¿Y la igualdad?: «La mujer será realmente igual al hombre el día en que se declare a una mujer incompetente para un puesto importante»…
La igualdad paritaria va en contra de la mujer, de su igualdad real y no sólo efectista, efectiva.
Además, la paridad no es, en absoluto, imaginar un sexo único, es concebir la relación hombre-mujer en condiciones de igualdad como un factor inagotable de riqueza y pluralismo, pues somos complementarios.
…¿Mandan mucho algunos poderosos o es que nosotros no pintamos un colino?
Vender suerte es como vender humo y aire… La suerte es aleatoria pero lo que nos corresponde a todos es fabricar nuestra propia suerte. ¿Asumimos como principio que «Mi suerte es mi trabajo»?...
¡Ah!, y no se puede abandonar la ley del libre mercado exclusivamente al desamparo de nuestras más bajas pasiones, codicias y ambiciones, porque ello trae desigualdades e injusticias: políticas, económicas y sociales.