El mes de mayo ha supuesto un frenazo en seco a la evolución del mercado hipotecario en España en general, salvo en Castilla y León (un 13,5% más que durante 2009) y en particular en Palencia. Concretamente, en la provincia palentina se hipotecaron 218 fincas frente a las 135 con respecto al mismo mes del pasado año.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha hecho públicos los datos de hipotecas formalizadas durante el pasado mes de mayo y la noticia es más halagüeña de lo esperado, al menos por nuestro lares, para un sector, el de la construcción, que ha sido uno de los que más han sufrido los efectos de la crisis económica. En cualquier caso, a nivel nacional durante mayo, las entidades financieras concedieron un 2,9 por ciento menos de hipotecas que en el mismo mes del año 2009 -de abril a mayo, las hipotecas crecieron un 10,8 por ciento-.
En total, se suscribieron 55.755 préstamos hipotecarios en todo el país, por un importe medio de 114.990 euros, una cantidad que también va a la baja. Por comunidades autónomas, solamente el País Vasco logró salvar el mes con números positivos y firmó un incremento del 12 por ciento en cuanto a número de hipotecas firmadas. Las cajas de ahorro vuelven a ser las entidades que más préstamos sobre las viviendas formalizan, con un 52,2 por ciento del total, mientras que los bancos firman el 37,7 por ciento de los contratos. Mientras que el primer cuatrimestre del año 2010 llamaba al optimismo, los datos de mayo suponen un retroceso en el cómputo global a los años más duros de la crisis económica -2007, 2008 y 2009- en el cómputo general.
El mercado inmobiliario ha sufrido en España un revés que no se esperaba en mayo y los viejos fantasmas pasados vuelven a la palestra a un sólo mes de la entrada en vigor del incremento del IVA, lo que hace prever nuevos retrocesos en la concesión de hipotecas y, por tanto, en la compraventa de viviendas.
Si hace unos meses parecía que el horizonte aclaraba y ya se intuía el final del túnel, estos nuevos datos pueden suponer que volvamos de nuevo a vivir un momento complicado económicamente hablando. Si junio y julio confirman una tendencia a la baja, repercutirá directamente en la creación y mantenimiento de los puestos de trabajo e, indirectamente, en el consumo de los hogares y en otros sectores relacionados.
Si el mercado inmobiliario no repunta y no surge ningún otro sector capaz de sustituir el tirón de la construcción, el país seguirá sumido en la crisis. Aquel anuncio de la economía sostenible de Rodríguez Zapatero no ha tenido la respuesta esperada y las medidas adoptadas han sido insuficientes para paliar los embates económicos. Ahora, con las condiciones impuestas por la Unión Europea para que España cumpla con los objetivos marcados, las soluciones parecen difíciles.