Hace unos días, el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona) inauguró la exposición Atopía. Curiosamente, se trata de la primera exposición de arte contemporáneo que organiza, tras los 16 años transcurridos desde su fundación, en 1994.
He tenido ocasión de visitarla, y he de reconocer que me sorprendió enormemente. La exposición muestra 169 obras (fotografía, videos, esculturas…) y su leit motiv viene a ser la relación entre el hombre y la ciudad. Atopía pretende mostrar el sentimiento de malestar del individuo frente a la ciudad del presente, que no es precisamente el paraíso soñado o prometido que nos ofrece la utopía. «De la tensión entre una ciudad que se individualiza -se convierte en un ente con vida propia, más allá de naciones, países, estados- y de un individuo que se masifica», según se indica en la información impresa de la muestra.
Entre las obras más curiosas mencionaré unas espectaculares imágenes de Nueva York, (el Empire State y las Torres Gemelas después del 11-S…), una Sagrada Familia trucada, coronada con minaretes, representando la islamización de Europa, una versión de La última cena de Leonardo da Vinci protagonizada por mujeres palestinas vestidas de negro de pies a cabeza, en referencia al último ataque del ejército israelí contra Gaza, y los cuadros del mexicano Gino Rubert, protagonizados por figuras femeninas que fijan su mirada inquietante en el espectador.
Y si hay una obra realmente llamativa -y, si se me permite, hasta polémica- es la imagen de un cadáver desnudo que descansa sobre una mesa de autopsia. Sobre el torso, una gran cicatriz en forma de Y indica que han estado hurgando en su interior. Su ropa aparece cuidadosamente doblada a un lado: camisa roja, pantalones y zapatos negros, calcetines blancos y gemelos. Lo increíble es que Dana Schutz pintó ese óleo con el título La autopsia de Michael Jackson en 2005, cuatro años antes de la muerte del cantante.
Realmente vale la pena visitarla, más allá de las lógicas controversias que seguramente provocarán algunas obras. Se supone que estamos hablando de arte, que puede gustar o no, pero que está ahí y hemos de saber admitir como una legítima expresión del artista. Gracias a ello, podemos contar con obras maravillosas en todas las expresiones artísticas.