La supervivencia de nuestras gentes es cada día más difícil, luchan contra viento y marea para seguir en sus pueblos, que cada día se parecen más a cementerios y no nucleares. La gente emigra a las ciudades, en busca de mejor situación. Los trabajos agrícolas no están suficientemente remunerados, la crisis de los precios agrava los costes de los medios de producción, las restricciones de los créditos por parte de las financieras y la reducción de las ayudas públicas, los altos impuestos y cargas sociales; la apatía del Gobierno, que le importan otras cosas y ha optado por ignorar a este sector. Todo ello ha contribuido al despoblamiento.
Ellos, que se sienten orgullosos de pertenecer a un medio rural y que siguen luchando para que en sus pueblos en campos no falte lo imprescindible.
Hay que dar la enhorabuena a esos valientes regidores que están ahí luchando para que sus vecinos tengan la vida un poco más agradable. Con la ayuda de las Instituciones, la Junta y la Diputación, van haciendo pequeñas mejoras, para que la poca gente que queda les ayuda a mirar al futuro con optimismo. Eso esperamos.
Una ciudadana del medio rural