El exceso de pesimismo sólo conduce a la melancolía. No es por tanto el momento para el lamento, sino para la acción. Y también para estar unidos en torno a un objetivo común: salir cuando antes de la terrible crisis que padecemos. Es el momento de poner nuestro compromiso con Palencia, con todos los palentinos, por encima de cualquier otro interés por legítimo que nos parezca.
Palencia, hasta la fecha, ha soportado mejor que otras provincias españoles la pavorosa recesión a la que nos ha conducido el Gobierno de Rodríguez Zapatero. El paro ha aumentado en Palencia un dramático 35% en el último año, pero ese crecimiento es 12 puntos menos que la media española. El problema es que el futuro se presenta bastante negro. Sobre el sector agrícola y ganadero pende la espada de un recorte de la Política Agraria Común que unido al crecimiento de los costes de producción y la caída de los precios de los productos puede llevar al abandono de muchas explotaciones. El sector de la automoción, nuestro principal desarrollo industrial, es uno de los más afectados por la crisis que se vive en Europa. La pequeña y mediana empresa, y especialmente el comercio, que constituye la principal fuente de empleo en nuestra provincia, sufre de forma especial la restricción del crédito y la caída del consumo.
La consecuencia de todo ello será, sino ponemos remedio, una pérdida progresiva de dinamismo económico y un aumento aún más significativo del paro en los próximos años. Nuestros jóvenes, entre los mejores formados de España, deberán buscar oportunidades de empleo fuera de nuestra provincia y quizá fuera de España; nuestros pueblos seguirán despoblándose y la provincia puede entrar de nuevo en una decadencia de la que parecíamos haber salido en la última década con el aumento de la población activa, la creación de nuevas empresas y un crecimiento económico muy por encima de la medida europea que nos había llevado hasta superar su renta media. No nos engañemos, el destino de Palencia está irremediablemente unido al destino de España y nuestro margen de maniobra local para hacer frente a la crisis es por tanto muy limitado. En la medida en que España vuelva a la senda del crecimiento económico y la generación de empleo, Palencia volverá a recuperar la vitalidad perdida. Pero tampoco podemos permanecer cruzados de brazos esperando que llegue la recuperación. Nuestra obligación es, cuando menos, esforzarnos por paliar los efectos de la crisis económica para nuestra provincia y luchar además por salir de ella lo antes posible. Ese es un objetivo en el que todos, no sólo los partidos políticos, sino sindicatos, empresarios, organizaciones sociales y todos los palentinos debemos estar unidos. Se trata de reafirmar nuestro compromiso con Palencia en estos momentos difíciles, desterrar cualquier resquicio de resignación o fatalismo histórico y ser capaces todos de remar en la misma dirección.
Hay cosas que podemos y debemos hacer unidos. La primera es ser reivindicativos con nuestra propia tierra. Palencia tiene que pelear, y tiene que hacerlo unida, por lograr nuevas infraestructuras, por conseguir nuevas inversiones publicas, por generar más suelo industrial. Tenemos por tanto que concretar una lista de prioridades compartidas por todos y estar dispuestos a luchar por verlas hechas realidad en el menor plazo posible.
En segundo lugar, el momento es lo suficientemente grave como para aparcar las pequeñas batallitas partidistas y dejar de mirarnos nuestro propio ombligo. Por ejemplo, si todos estamos de acuerdo en que la zona norte de nuestra provincia necesita sin duda un impulso económico urgente, y si parece evidente que a ello puede contribuir el desarrollo del turismo de invierno, pues tendremos que construir un consenso en torno a ese objetivo. El desarrollo industrial en el sur tiene un problema en la gestión de residuos, pues tendremos que desarrollar un acuerdo para dar solución a esa cuestión. La llegada del Tren de Alta Velocidad puede suponer un claro factor de dinamización, pues tendremos que ser también capaces de acordar un marco sobre como sacar el máximo rendimiento a esa infraestructura. El compromiso común con Palencia no significa que no mantengamos nuestras legítimas diferencias. En mi opinión, será imposible salir de esta crisis mientras no haya una política económica alternativa a la que hoy está desarrollando Zapatero. La búsqueda de esos compromisos tampoco invalida la tarea de oposición de nadie, sino todo lo contrario. Tan importante es la voluntad de los gobiernos de ejecutar inversiones como la exigencia de la oposición para que se hagan en los plazos acordados. Pero lo que los ciudadanos difícilmente van a consentir a los políticos es que en este momento tan difícil pongamos nuestros intereses partidistas por encima del interés común.