Esta es la historia de una foto. Los gobernadores con Franco tenían mucho poder delegado. En 1946 se nombra gobernador civil y jefe provincial del Movimiento a Francisco Abella Martín, comenzando un periodo de estabilidad en la ocupación del cargo, ya que en los siguientes 17 años se sucederían tan sólo tres gobernadores civiles.
En Palencia Francisco Abella promovió la Obra Social del Movimiento. Y a su través mejoró los abastecimientos de aguas, edificios públicos, organismos sindicales en pueblos de la provincia, especialmente en los más necesitados.
Durante el mandato de Abella vino Franco por primera vez a Palencia, se construyeron viviendas rurales muy baratas en la capital, las conocidas como casas de Abella fueron una muestra, muchas escuelas, hogares rurales, campamentos, socorros de urgencia para beneficencia. Creándose entonces el Patronato de Nuestra Señora de la Calle para atender a los niños de las escuelas que lo necesitasen. Fue el momento en que Falange se puso al servicio del estado.
A Abella le gustaba mucho como toreaba Antonio Ordóñez desde hacía mucho tiempo. Ordóñez tenía que torear en Palencia, estando por ello muy contento el gobernador. Pero se cruzó una oferta más ventajosa para el torero, le dieron más dinero que en Palencia en Pozoblanco y decidió actuar allí.
Se enteró Abella y enfadado por no poder admirarle toreando le mandó detener y ordenó que lo trajeran desde Pozoblanco a Palencia. En la Comisaría le recibió el comisario Román Cantero. Ordóñez venía esposado.
Román, extrañado al ver a la figura del toreo, le preguntó qué había entre él y el gobernador que hubiera podido provocar su detención. Ordóñez, que era un caballero, y Román vieron la jugada y rompieron a reír. Se hicieron buenos amigos, con una amistad sellada en ratos difíciles.
Como Román fue policía de callejón muchos años en la vieja Plaza de Toros, la que estaba guardando las espaldas al Mercado de Abastos, pudo retratarse junto a él en una de las ocasiones en que posteriormente el maestro lidió en una Feria de Palencia, sellando su amistad con origen en la antigua anécdota.
Esa es la razón e historia de la foto que estática mira desde la estantería los papeles de trabajo del hijo de Román, Javier Cantero.