«Estas acciones feroces nos hieren profundamente a todos y constituyen un ataque a la humanidad en su conjunto», con estas palabras, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, condenó a los ataques perpetrados en Londres.
Annan se mostró devastado por las explosiones en el sistema de transporte público de la capital británica y expresó su solidaridad a los londinenses por las heridas y traumas infligidos a la ciudad.
Por su parte, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenó los atentados a través de una resolución adoptada por unanimidad en una reunión convocada con carácter de urgencia.
El presidente estadounidense, George W. Bush, compareció ante la prensa en Gleneagles para expresar su condena por los atentados. «La lucha contra el terrorismo continúa», afirmó Bush. «No cederemos», aseveró. «Les encontraremos y les llevaremos ante la justicia», añadió. «La idelogía de la esperanza será más fuerte que la ideología del odio», concluyó.
unión contra el terror. El presidente francés, Jacques Chirac, transmitió en persona al primer ministro británico, Tony Blair, en Gleneagles, su «horror» por lo ocurrido y «toda la solidaridad» de Francia en este trance. Asimismo, declaró que «las grandes naciones del mundo» deben unirse para combatir al terrorismo.
El canciller alemán, Gerhard Schroeder, condenó también los «pérfidos ataques» y expresó la importancia de combatir al terrorismo «con todos los medios a nuestra disposición».
El presidente del Gobierno italiano, Silvio Berlusconi, afirmó que los atentados de Londres «no tienen ningún sentido» y que los autores son «una banda de criminales fanáticos que han hecho pagar un alto precio a Londres y a Reino Unido por ser la sede del G8».
Asimismo, el presidente ruso, Vladimir Putin, pidió ayer una «condena incondicional» así como «la unidad de todos los países civilizados en la lucha contra el terrorismo», sin tener en cuenta dónde aseste esta lacra.
Putin subrayó que «no importa dónde se produzcan estos crímenes inhumanos -en Londres, Nueva York, Moscú u otros países del mundo-». Ocurran donde ocurran, «requieren una condena incondicional y la unidad de todos los países civilizados en la lucha contra el terrorismo internacional».
Por su parte, el Papa Benedicto XVI acogió con dolor los atentados, que calificó como «actos inhumanos y anticristianos», y expresó su cercanía a los familiares de las víctimas en un telegrama enviado al arzobispo de Londres, el cardenal Murphy O’Connor.