La festividad de la patrona ha unido, por noveno año, a la celebración religiosa la cita con la tradición gastronómica más arraigada, producto de la matanza del cerdo, por otra parte habitual durante estas fechas a lo largo y ancho de la provincia. En la capital palentina, el escenario fue la Plaza Mayor, donde se habilitó el espacio necesario alrededor del cual se concentraron decenas de asistentes, testigos entre otras acciones del chamuscado de los dos marranos, de un peso, en canal, de unos 80 kilos. La sesión matinal se completó con la degustación de dulces y orujo, gratuita, y del popular chichurro y morcilla, por la que los interesados desembolsaron un euro. Se repartieron en torno al millar de raciones, como se esperaba. Hay que decir que la sopa de chichurro se sirvió en cazuela de barro, con la que uno se podía quedar.
Entre quienes degustaron las viandas cabe citar a los miembros de la Corporación Municipal, con el alcalde, Alfonso Polanco, a la cabeza, que tras la interpretación del Himno a Palencia a cargo de la Banda Municipal de Música en la escalinata de la Casa Consistorial, pasaron por las casetas. Sin duda un magnífico reconstituyente después de unas intensas horas de celebración religiosa y procesión en un gélido ambiente.
La sesión vespertina, reservada para el reparto de la merienda, compuesta de pan, chorizo, morcilla, lomo y torrezno al precio de 3 euros, que podía acompañarse por un euro más con bebida -agua, cerveza, vino o refresco-, estuvo amenizada por los bailes y músicas tradicionales y animación, al igual que por la mañana, cuando se escucharon, por ejemplo, testimonios en torno a la matanza. Los dos cochinos, que habían sido colgados, fueron destezados.
La merienda resuló algo más floja , no tanto por el número de calorías como por la menor asistencia. Y es que la tarde, más fría que la mañana, desanimó. Aun así, los hubo que se acercaron por allí, se hicieron con el bocadillazo y se lo llevaron a casa para comérselo tranquilamente. Dadas las bajas temperaturas, la actividad de la tarde comenzó con media hora de adelanto sobre el horario previsto en el programa.
El Ayuntamiento ha destinado este año a la Fiesta de la Matanza 6.470 euros, un 10 por ciento menos con respecto a la edición pasada. Para su desarrollo ha contado con la colaboración de la Asociación de Empresarios de Hostelería (AEH) y Morcillas Fuenteandrino. El reparto de los productos derivados del cerdo corrió a cargo de El Chaval de Lorenzo y la Taberna de la Plaza Mayor, mientras que Morcillas Fuenteandrino se encargó de coordinar el rito de la matanza.