Las obras del Área de Rehabilitación del Casco Urbano (ARCU) del barrio del Carmen finalizarán este verano. Existe un si, un condicional: que el Ayuntamiento licite el proyecto de urbanización de la plaza, soportales y entornos de las Casas del Hogar.
«Estamos a la espera de que el proyecto de urbanización se pueda hacer. El Ayuntamiento tiene ya el proyecto aprobado y está con los flecos legales para, según nos informó, sacarlo a licitación. Cuanto antes lo saque mucho mejor porque podemos terminar en paralelo con ellos, que sería lo ideal», explica Daniel de Soto, responsable de Persequor Arquitectos y padre del proyecto del ARCU.
La urbanización de estos espacios supondrá una inversión de 1,2 millones de euros de los 9 que costará este ambicioso proyecto de rehabilitación. «Hay cosas que no podemos rematar hasta que no se inicie la urbanización, ya que incluye la construcción de las nuevas redes de electricidad y telecomunicaciones», explica De Soto, que afirma que «son los detalles que, si Dios quiere, podrán estar terminados este verano».
El arquitecto Daniel de Soto y el jefe de obra de Hormigones Sierra, José Raúl Pérez, acompañaron el miércoles a Diario Palentino en su visita a las obras del ARCU. La obras afrontan ya su recta final. La primera fase, la que corresponde a los 25 portales comprendidos entre la avenida de Valladolid y la plazuela frente a la iglesia del Carmen, está prácticamente terminada. La segunda avanza a buen ritmo, muy por encima del calendario previsto.
Un paseo por esta zona de la ciudad basta para comprobar el asombroso cambio que ha registrado desde que se iniciaron las obras en mayo del año pasado. Las Casas del Hogar han ganado en luz y calidad y lucen un inmejorable aspecto. En todos los sentidos, parecen inmuebles recién construidos.
Sin embargo, el cambio no es sólo estético. La principal mejora que esta ambiciosa intervención ha dado a las 510 viviendas de esta parte del barrio del Carmen ha sido la eficiencia energética.
«Ahora, en este invierno, es cuando lo está notando la gente. Hemos llegado incluso a recibir quejas de vecinos de la segunda fase, que son viviendas con calefacción de gas, que pensaban que se les había estropeado la caldera. En realidad, lo que ocurría es que la caldera no necesitaba quemar tanto», explica Daniel de Soto.
Como la sensación de tener más o menos frío depende de cada persona, José Raúl Pérez nos enseña una factura de gas de una vivienda. «El año pasado, encendía de 18 a 24 horas, aproximadamente, y su gasto bimensual superaba los 260 euros. Una vez realizada la obra su última factura apenas supera los 200 euros... y enciende desde las 14 a las 24 horas, dos más», señala. «Y eso teniendo en cuenta la subida que ha sufrido el gas», apunta De Soto.
«Ahora, en estas casas, por las mañanas están a 19 ó 20 grados cuando antes, aunque las viviendas estuviesen calientes durante todo el día, lo normal para estos vecinos era levantarse con 14 grados porque el calor se perdía durante la noche», continúa el arquitecto.
«La diferencia de estar aisladas las casas a no estarlo no sólo es confort porque, incluso con la subida del precio del gas, están pagando menos», añade.
Para lograr este milagro, el ARCU del barrio del Carmen ha utilizado el Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior (SATE), que se coloca de la zona de aislamiento existente hacia fuera, por lo que el muro de las viviendas queda protegido.
Básicamente, se colocan unos grandes bloques de aislamiento térmico de unos cuatro centímetros, bien sujetos al muro con una especie de clavos con una cabeza muy grande, y luego se da un tratamiento de enfoscados secos y se instala una malla que unifica la estructura. Después se pinta del color que se quiera.
«Con esto conseguimos un aislamiento en el que el muro queda caliente, con lo que hemos eliminado las agresiones del exterior», explicó el responsable de Persequor Arquitectos. El sistema ha permitido acabar con un problema común en estas viviendas, las humedades por condensación.
Cuando la humedad ambiental de una vivienda entraba en contacto con la pared exterior, muy fría porque no estaba aislada, se producía una condensación. Además, como a su vez el paramento interior está hecho de yeso, esa humedad se quedaba incrustada en el yeso y, al aplicarse calor, producía hongos. «Esta situación obligaba a estar continuamente ventilando y, por lo tanto, se perdía más el poco calor que quedaba en la casa», detalla Daniel de Soto.
El sistema puesto en práctica en el ARCU del barrio del Carmen no sólo da un aspecto de nuevo al edificio, sino que «ha logrado que las viviendas pasen de no tener eficiencia energética a estar por encima de los mínimos exigidos para una construcción nueva», afirma.
«Este proyecto está aspirando a varios premios nacionales de coeficiencia y de intervenciones en rehabilitación porque es muy singular y puede servir tanto en su concepto arquitectónico como en su sistema de gestión. Va a ser un referente a nivel nacional», continúa.
modelo de gestión. Efectivamente, el modelo de gestión del ARCU del barrio del Carmen es ejemplar y esto es un mérito de la Asociación de Vecinos y, en particular, de su presidente, Jesús García de la Fuente.
«El Ayuntamiento ha dado siempre un apoyo muy significativo; tanto el anterior equipo de Gobierno como el actual han impulsado y logrado que este proyecto salga adelante (...), pero el papel de la Asociación de Vecinos ha sido esencial», asegura Daniel de Soto.
«Aquí, a diferencia de Áreas de Rehabilitación Integral (ARI) de otras ciudades de España donde se deja una oficina para que los vecinos, cada uno por su cuenta, vayan a pedir las subvenciones, la Asociación de Vecinos del Carmen ha aglutinado a todos los propietarios, les ha unido y, entre todos, se ha hecho un proyecto conjunto».
«Al hacerlo así, todo lo que son las tramitaciones de subvenciones es infinitamente más fácil, pero, sobre todo, es que al haber un único proyecto y una única empresa se abarata enormemente los gastos generales, la capacidad de traer maquinaria… Si no se hubiese hecho de esta forma, con el dinero que había no se hubiese podido lograr una intervención tan ambiciosa», afirma De Soto.
accesibilidad. Otro de los objetivos que se ha perseguido en la obra del ARCU del Carmen es la accesibilidad. Se han llevado a cabo diversas actuaciones pero la más importante ha sido la instalación de ascensores.
Sólo se ha hecho en los bloques con la suficiente cantidad de vecinos, como son los que están detrás de la iglesia, ya que aseguran un mantenimiento asequible. La antigua tipología de escalera impedía instalar una ascensor, así que se optó por un diseño respetuoso con el conjunto arquitectónico pero que ha exigido su derribo.
A pesar de tener que dejar a decenas de vecinos sin poder subir y bajar de sus viviendas, la organización de la obra fue tal que sólo se necesitó que durante cuatro días los vecinos tuviesen que salir o entrar de sus viviendas de 8 a 19 horas. El vecino que quería, podía permanecer en casa durante ese tiempo.
«La capacidad organizativa de Hormigones Sierra ha permitido minimizar las molestias un 95%. Estamos pudiendo hacer la obra porque la empresa constructora ha sabido coordinarla, incluso en las intervenciones más delicadas», explica Daniel de Soto.
José Raúl Pérez señala que Sierra «ha tenido una media de unas 100 personas trabajando». «Y estamos muy por delante del plazo, así que cuanto antes terminemos antes podrán los vecinos disfrutar de sus casas rehabilitadas», asegura.
más complicado de lo que parece. Aunque del relato de esta visita puede deducirse que la intervención no ha supuesto un reto técnico, ni mucho menos ha sido así. A nivel técnico, el ARCU del Carmen ha sido más complicado de lo que parece.
«Todo tiene solución», afirma Daniel de Soto, que reconoce que uno de los retos a los que se han enfrentado es «la maraña de instalaciones antiguas que en muchos casos ha habido que mejorar».
«Por ejemplo, mejorar los accesos e instalaciones de telecomunicaciones, sustituir algunas chimeneas que existían, sobre todo en la primera fase, que eran enormes, por otras más eficaces y con menor impacto visual; modificar la instalación eléctrica en muchos casos deteriorada...», enumera el arquitecto.
Por eso es tan importante que se inicie la urbanización de la zona, ya que está previsto el soterramiento de todas las líneas eléctricas viejas que hay por las fachadas. «Las sustituiremos y dejaremos soterradas, lo que nos ha obligado a reemplazar las instalaciones eléctricas antiguas de los portales y centralizar los contadores, por ejemplo», comenta De Soto. Algunas casas todavía estaban a 125 voltios.
«O la instalación de gas natural en la primera fase. Era una actuación un poco complicada pero la Asociación fue limando y solucionando los problemas y el proyecto ha podido llevar gas natural a cada ventana de las cocinas de toda la fase uno».
«En fin, el tema de instalaciones hace compleja la intervención pero cuando se coordina, cuando se hace en conjunto, es infinitamente más fácil que si solo es una comunidad la que por su cuenta tiene que negociar con Iberdrola, con Gas Natural…», concluye Daniel de Soto.
Este verano, si el Ayuntamiento cumple su parte con la urbanización de la zona, el ARCU del Carmen permitirá reestrenar un nuevo barrio. Sin duda más bonito, más cómodo y con una mejor calidad de vida, pero también un marco en el que los vecinos puedan renovar sus relaciones humanas.