Enhorabuena. La Gran Cruz que le acaban de conceder no se la otorgan a todo el mundo
Bueno, ha sido, si soy sincero, de manera inesperada. El Consejo de Ministros aprobó, tras deliberación, la concesión de la máxima distinción que hay en el mundo de la Justicia en España. Por los méritos y circunstancias se me concede esa Gran Cruz. Además, fue a dos personas: también al portavoz de CiU, Jordi Gené, por el trabajo realizado en estas dos últimas legislaturas. Creo que también premia la trayectoria que he tenido de trabajo, siendo ponente de leyes importantes que han modificado el mapa legal y han aumentado los derechos y libertades de los españoles.
Decía que es un reconocimiento a su trayectoria. ¿La da o la dan por concluida?
No. No quiere decir eso. Yo voy a seguir haciendo lo mismo, trabajando igual. Quiero insistir en que este reconocimiento debe ser compartido con toda la gente que ha hecho posible que esas leyes hayan salido adelante. Leyes como la integral contra la violencia de género que fue la primera en la que fui ponente, la de regulación de la separación y el divorcio actual en el Código Civil, hablo del matrimonio entre personas del mismo sexo, del Estatuto de Autonomía de Castilla y León o de lo que más orgulloso me siento: de la aprobación de la última gran reforma del Código Penal, en la que quizá es donde más participación he tenido. Sirvió para humanizar el Código Penal y aliviar a muchas personas y familias que vieron cómo por pequeños delitos estaban viendo la ruptura de su vida. Además, en este Código aumentamos las penas en los delitos de terrorismo, los sexuales y de corrupción.
También desarrolló su labor como negociador
Al estar en el grupo de Gobierno he negociado para llegar a grandes consensos con todos los Grupos. Recibiendo de ellos, salvo en los últimos momentos, respuestas positivas siempre para leyes fundamentales. Por eso me gustaría agradecer a todos los que han trabajado a mi lado, en especial a los de mi grupo. Yo he puesto la cara, pero no todo el trabajo es mío. También de otros diputados, asesores, auxiliares, gente del Gabinete del Ministerio...
Se habló hace años de que podía ser ministro y no lo fue. ¿Puede ser este reconocimiento una recompensa?
Este reconocimiento me llena de orgullo. Sobre todo porque creo conocer el origen del mismo y me siento orgulloso por el trabajo y la coherencia de lo que he defendido... No suple nada. He cumplido con lo que me han encomendado y seguiré haciéndolo mientras esté. Creo que en política el cargo más importante es el de parlamentario de las Cortes.
No sé si a partir de ahora en la tarjeta de visita va a poner ...y Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort
No. Y voy a decir una cosa: En el año 2000 se me dio la segunda condecoración en rango, que es la cruz de Raimundo de Peñafort. Me la concedió el Ministerio de Justicia del Partido Popular. Ni siquiera tengo físicamente esa cruz. La poseo con orgullo, pero nunca la he puesto en ninguno de mis currículo. Supongo que ésta Gran Cruz la tendré más presente, pero sin aparecer.
¿Ha tenido influencia en este reconocimiento la buena relación con el ministro de Justicia Francisco Caamaño, Fran como le llama usted?
Seguro, que sí. Es el ministro de Justicia quien lo propone. Hemos trabajado codo a codo. Pero no sólo ahora. También en la anterior legislatura cuando yo era secretario general del Grupo Parlamentario y él secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. Todos los lunes comíamos en La Moncloa preparando el Pleno de toda la semana. Tenemos una gran relación y seguro que su propuesta la ha hecho desde el cariño.