Luis Calderón Nágera pronunció ayer el pregón de San Antolín en el Casino, oportunidad que agradeció porque «me ha obligado a buscar, a llamar a unos y otros, a empaparme de Palencia y, de verdad, que he disfrutado con la misión. Yo sí he podido recrearme con la conversación del amable y generoso Pedro Miguel Barreda, de Julián García Torrellas, de Jesús Mateo Pinilla, de Alejandro Salgado, o de los distintos miembros de la Junta Directiva. Ellos sí saben de Palencia, de su historia, de su anecdotario y de su Casino». Por eso este pregón, añadió, «no es mi pregón, es el pregón que surge de su saber, de esas conversaciones y de su manera de entender nuestra ciudad». Ahora que se acerca el 150 aniversario del Casino, en 2012, Luis Calderón subrayó que «ahí tiene su presidente, Teodulfo Pérez, fuertes pilares para elaborar unos actos sonados, serios y con garantía de éxito». El pregonero, que se refirió también a que «estamos en un momento de reivindicación de la cotidianidad y la localidad», afirmó, tras hacerse eco de la teoría de la intrahistoria de Unamuno, que la historia del Casino es fundamental para Palencia, «pero no porque lo diga Ricardo Becerro de Bengoa o fuera su presidente un ministro o un marqués, sino por la importancia de su relación con los palentinos».
Luis Calderón, que dio al pregón el título El ventanal del Casino en alusión a esa simbiosis, se permitió dar un consejo para esos meses de celebración que vienen. «Considero que el Casino tiene mucho que decir respecto a la Palencia que queremos. Ahí tienen ustedes un reto. Está claro que hay aspectos inamovibles, la institución tiene y debe mantener su carácter independientemente de la evolución que se acuerde».
Comenzó Calderón Nágera su pregón con un poema de Gloria Fuertes. «No es mala la síntesis que hace de Palencia», afirmó. Comentó asimismo aspectos relacionados con el ventanal del Casino por su enorme carácter identificativo, «identidad no sólo de una de las partes, la interior, sino también del exterior, el de Palencia». Habló también de su familia y el Casino, para que los oyentes le colocaran «donde mejor les cuadre, ya sea a uno u otro lado del ventanal».
El Casino, recordó, se fundó en 1862. «Quien actualmente entra, no busca simplemente un establecimiento, sino una sensación que no puede encontrar en ningún otro sitio. No es un lugar cualquiera, es un lugar histórico en el que permanece el aroma de muchos momentos de la vida de Palencia».
Después de hacer un recorrido por este año en el que, señaló, se celebra el 450 aniversario de la muerte de Alonso Berruguete, el 75 del inicio de la Guerra Civil y es el de los acontecimientos ligados a las protestas sobre el sistema económico y político en el que se sustenta nuestra sociedad, «se compartan o no las formas, lo que sí parece ser un clamor global es la necesidad de nuevos enfoques», habló del «derecho y la obligación» de celebrar estos santantolines sobre el anuncio televisivo en que una señora aprieta todos los botones del portero automático de su portal y dice que quiere hacer una fiesta.