Pasen, damas y caballeros. Bajo el gran manto de hierros y telas, los luminosos focos de la carpa posan sus haces en las pistas del Gran Circo Holiday, situado estos días frente al campo de fútbol La Balastera.
Las personas del mundo circense se convierten en los nuevos creadores de sueños, son quienes despiertan las fantasías dormidas de niños y adultos, a quienes hacen divertirse durante, al menos, unas horas.
Este año, el Circo Holiday, con espacio para unos 1.100 espectadores, ha notado una disminución de asistentes, motivada por la crisi. Ha llegado a reducirse hasta los 400, según afirma Ramón Sacristán, el encargado del circo.
El circo estará en Palencia hasta mañana, con dos sesiones al día; la primera a las 17,45 y la segunda a las 20,15 horas.
Niños y mayores disfrutan de un espectáculo de animales y artistas, donde se pueden encontrar a trapecistas, malabaristas, equilibristas o gimnastas, sin olvidar a los tigres y los caniches, que saltan por los aros tras la pertinente orden de sus cuidadores. Los reptiles también son protagonistas con una exhibición durante cada actuación
Rasan se ocupa de su magnífica colección de fieras y caballos, mientras que Terraldo Indaleva prefiere ser amigo de los cocodrilos y las serpientes. Lesain Sausa se inclina por las alturas y los saltos, al igual que Miss Esmeralda, que se encarga de las telas aéreas y el equilibrista Alexis, quien sorprende al espectador por el riesgo que conllevan sus ejercicios. Por su parte, Ipin, el clown, hace que todo el público ría a carcajadas con sus parodias.
El Gran Circo Holiday cuenta, además, con la representación del malabarista Marcos Labrador, que fascina con su manejo de objetos en el aire.
Uno de los actos más esperados por los espectadores es el láser show de Míster Wilson, una actuación novedosa en Europa en la que Wilson se encarga de manejar una luz con la mano.
En definitiva, una visita al circo ilusiona a los más pequeños, mientras los mayores regresan a su infancia.