Lástima la espada con ese toro con el que se presentaba en Palencia pues la oreja estaba cortada...
Fue una faena bonita en su conjunto y de haberle matado a la primera podía haber tocado pelo. Me lancé bien, pero encontré hueso. Con este toro hice cosas importantes con el capote. De la muleta me quedo con algunos derechazos y con una serie interesante por el pitón izquierdo. Lo que pasa es que siempre se persigue el triunfo, que es lo que necesitamos los toreros, pero cuando las corridas aportan tan poco como ésta es difícil que haya emoción.
El quinto se rajó a la primera de cambio y poco más pudo hacer que justificarse
En líneas generales, toda la corrida estuvo muy rajada, muy al límite y con falta de empuje, aunque es cierto que ese segundo de mi lote fue un buey. Y cuando te sale uno así, pues no te queda más remedio que mostrar disposición, ganas y actitud. Así que eso fue lo que hice: dar la cara y realizar un esfuerzo que el público supo reconocer.
¿Cómo se marcha?
Con sabor agridulce. Dulce por esas cosas buenas que comentaba antes y agrio por no haberle rematado como yo quería para lograr un triunfo.