Como mariposas en primavera, los famosos eclosionaron ayer en la Plaza de Toros de Palencia. Para muchos, el de ayer era, ante la caída de Perera de la tarde del jueves, el cartel más apetecible. Y se notó, porque había caras conocidas por todos los rincones de la plaza... Bueno, de los tendidos de sombra.
Comenzando por algunos clásicos en las tardes taurinas de Palencia como Fernando Fernández Tapias -acompañado de su mujer Nuria González y de su suegra, Celinda Sánchez- que por cierto recibió la segunda oreja de Manzanares, o el abogado de los famosos, Marcos García Montes, con su característico bigote. Todos los años ocupan una localidad y en esta feria acertaron con el día.
Acertar, también acertó la madre Nieves Alonso, superiora general de la congregación de Filipenses, en el Tendido 8, un poco más abajo que Lucas Fernández, director general de la unión surgida de Caja Duero y Caja España, que siguió el festejo junto a a la procuradora Ángeles Armisén. Cómo serían las expectativas de la tarde que hasta el presidente de la Diputación, Enrique Martín, se subió a barrera para ver cómodamente, cerca de su mujer, la corrida. Muy cerca de él, a su izquierda, el presidente de la Cámara de Comercio de Palencia y del Consejo General de Cámaras, Vicente Villagrá, y a su derecha, en el Tendido 7, el ganadero palentino Fernando Álvarez (Valdellán) junto al diestro Morenito de Aranda, de quien algunos decían sería el sustituto, hoy, de Cayetano.
También en las gradas el torero palentino Carlos Doyague, calentando motores para hoy, y el novillero Juan del Álamo. Y abajo, en el callejón, el ganadero Antonio Bañuelos, el alcalde de Burgos, Juan Carlos Aparicio; Baudilio Fernández, ex director general de Producción Agropecuaria y el ex delegado del Gobierno en Castilla y León, Isaías García Monge.
Curiosamente, arriba en los tendidos se encontraba su subdelegado entonces en Palencia, Clemente Pita, ahora director general de la Administración Territorial de la Junta. Muy cerca de él, en la parte alta, la secretaria primera de la mesa de las Cortes de Castilla y León, Mercedes Coloma y la encargada del gabinete de Prensa de la Sugdelegación del Gobierno en Palencia, Almudena Marazuela. Igualmente, en las alturas, el ex procurador socialista Chema Crespo.
Todos ellos se divertían y vibraban con la gran tarde de toros en la que de nuevo los olés, tan ausentes en lo que llevamos de Feria, se oyeron bien altos. Como algún ¡guapo! gritado a Manzanares desde los tendidos. O una tanda de ánimos que convirtió a la plaza en un estadio de fútbol cuando uno de los jamelgos de los picadores cayó al suelo. «Aaaaaaeeeeee», empujaba el público. Sólo había silencio, sepulcral sin duda, cuando los diestros levantaban el acero. Ahí, sí.
La gente del callejón podía oír el batir de las alas de una mosca antes del estallido de gozo. Allí estaba también el gerente de la Plaza de Toros de Santander, Constantino Álvarez; el jefe de servicio de Asuntos Taurinos de la Junta, Fernando Martín, Pepín Rico, autor de la escultura con la que la Diputación homenajeó la Fiesta de los Toros, o Manuel Estella, ex presidente de las Cortes de Castilla y León.
Y como en otras tardes taurinas, el callejón se llenó de diputados provinciales y alcaldes palentinos. En esta ocasión también les acompañó José Antonio Maté, jefe del Gabinete de Presidencia de la Diputación Provincial.
Igualmente se dejó ver, por primera vez en el ciclo, el regidor capitalino, Heliodoro Gallego, acompañado por los concejales Ángel Luis Barreda, Jesús Merino y Begoña Núñez. Un poco alejada, la también concejala socialista Yolanda Gómez daba de poco en poco tientos a su bota personalizada. Junto a ella un aficionado comentaba de los toreros: «Parece mentira que vengan a Palencia y se juegen la vida así».
Todos contentos. Nadie se quiso perder el festejo. Ni siquiera una botella de oxígeno le impidió a un hombre presenciar la corrida de la feria.