La decisión tomada a 700 kilómetros de prohibir los toros en Cataluña ha retumbado en el mundo de los taurinos de la provincia palentina.
Aficionados, ganaderos, empresarios, toreros, propietarios de plazas de toros... todos ponen el grito en el cielo y la mayoría cree que lo que más ha pesado ha sido la cuestión política. Por eso opinan que esta prohibición a partir de 2012 no se reproducirá en otras Comunidades Autónomas.
«No veo que eso vaya a ocurrir porque en toda España, Portugal y Francia hay una gran afición. No se trata de una fiesta nacional sino que se puede considerar internacional», señalaba Carlos Rodríguez, representante de la empresa Serolo, gestora de la Plaza de Toros de Palencia. En su opinión, «es una pena que no podamos disfrutar de los toros en Barcelona y en el resto de Cataluña con la tradición que había. No estoy nada de acuerdo», insistió.
Incisivo se mostró el torero Carlos Doyague. Para el de Castromocho «no es justo que un tema que tira tanto de política nos deje sin toros en una plaza como la Monumental, con tantos aficionados. Los temas políticos, de acabar con todo lo que suene a España, no pueden quitar los toros».
Según Doyague, es «una prohibición a los aficionados. Nadie es obligado a ir a una corrida. No queremos que se obligue a los aficionados a no ir. Creo que esto es hasta inconstitucional».
También él opina que esto es sólo un conato que no se va a reproducir en el resto de España. «¿Dónde? ¿En Madrid, con una plaza que se llena siempre? ¿En Bilbao? Los únicos que podían hacerlo eran los catalanes. Y lo han hecho».
"Valdellán". Otro profesional de este mundo, el ganadero palentino Fernándo Álvarez (Valdellán) abre el abanico y culpa en cierta medida a los «taurinos, que durante mucho tiempo no han hecho nada en una plaza de toros que estaba abandonada y daba espectáculos poco creíbles como la de Barcelona».
Sin embargo, recuerda que ha habido mucho de política en esta decisión y asegura que se verán afectados todos los sectores de la Fiesta: «Los empresarios por un lado, los toreros por otro, porque aunque se puedan ir a otras plazas cada vez hay más diestros y menos festejos. Lo mismo ocurrirá con las ganaderías. De lo que no cabe duda es de que para preservar la fiesta de los toros hay que ofrecer festejos reales, apetecibles para el público. En las plazas que están vacías son las más proclives a la prohibición, por culpa, también, de la comodidad de los taurinos», afirma el empresario guardense.
Aficionados. Entre las peñas taurinas palentinas, la misma indignación por la prohibición de los toros en Cataluña. En el caso de los miembros del Círculo Taurino José Tomás, la relevancia del fin de los festejos en Barcelona es mayor «ya que es una plaza en la que nuestro torero ha tenido grandes tardes de gloria y ha sido generoso», aseguró el presidente del círculo, Cándido Arija. «En general, me parece una pena que por ganar cuatro votos y borrar cualquier cosa que se parezca a España haya tomado esta decisión. Pero los toros no se van a acabar en Cataluña, sino que seguirán en el espíritu de los taurinos, aunque tendrán que irse a Castellón o a Francia», añadió.
Por su parte, el presidente de la Peña Taurina Palentina, Antonio Dueñas, califica de «esperpéntica» y «deprimente», la decisión tomada en Barcelona por cuanto se trata de «la fiesta de los españoles, con un enraizamiento en la cultura desde el siglo XII y XIII. Lo único que han querido con esta decisión es medrar políticamente».