La madre, dos hermanos y la cuñada de un hombre, ya fallecido, han sido condenados por la Audiencia Provincial de Palencia a una pena global de siete años de prisión cada uno como autores de los delitos de detención ilegal, amenazas y contra la integridad moral de la compañera sentimental del difunto. Asimismo, el Alto Tribunal de la provincia les ha impuesto la prohibición de acercarse a la mujer a menos de 200 metros de distancia durante un período de 16 años, además de indemnizarla con 4.000 euros por daños morales.
Por otro lado, la Sala ha condenado a dos de los acusados, que forman matrimonio, a una falta de maltrato de obra.
La Audiencia, en la sentencia a la que ha tenido acceso Diario Palentino, considera como hechos probados que la víctima y su compañero sentimental se conocieron en diciembre de 2005, comenzando una relación sentimental y conviviendo ambos en el domicilio de la familia del hombre, en la que residían dos de los acusados: la madre y un hermano.
Sin embargo, el hombre falleció en agosto de 2007 en Madrid, encontrándose embarazada su pareja sentimental. Según la Sala, desde el mismo día del fallecimiento, los cuatro procesados en esta causa comenzaron a atemorizar a la mujer con expresiones como «cuando nazca el niño se quedará con nosotros, te guste o no te guste; si recurres a tu familia los primeros que van a morir serán ellos y si te llevas al niño te seguiremos por cielo y tierra hasta encontraros a los dos», con el propósito de que cuando naciera el pequeño no se lo llevase con ella y se quedase con la familia paterna en Palencia.
CIRCUNSTANCIAS. La joven, pese a las circunstancias, comunicó a todos los acusados su voluntad de marcharse de Palencia a Tudela (Navarra). Según el relato de la sentencia, los cuatro acusados comenzaron a amenazar entonces a la mujer con expresiones como «con esta pistola vas a morir» o «quién quieres que caiga primero, tu padre o tu abuelo».
Asimismo, está acreditado para la Sala que los acusados, con la finalidad de impedir que la denunciante pudiera abandonar la vivienda donde residía con ellos, la encerraron desde el 4 de agosto de 2007 -día del fallecimiento de su compañero- , en contra de su voluntad, en una habitación del domicilio que ocupaban en Palencia, «tapando la ventana e impidiéndola salir de ella, cerrando asimismo con llave la puerta de la vivienda para que no pudiera abandonarla, pese a su estado de gestación avanzado».
Durante el tiempo que duró el cautiverio, los acusados apenas le dieron de comer, ni le permitían sentarse con ellos en la mesa, hasta el punto de que sólo le daban café con leche. De hecho, cuando ingresó en el Hospital Río Carrión -el 13 de agosto de 2007- para dar a luz «presentaba un cuadro de desnutrición y deshidratación».
LO CONTÓ. La mujer relató, según consta en la sentencia, su situación al facultativo y a la matrona que la atendieron. Durante los cuatro días que estuvo hospitalizada también se encontró bajo control de los acusados, incluso le quitaron la cartilla de la Seguridad Social, «para que no pudiera abandonar con su hijo el Hospital e irse con su familia».
Además, los acusados conminaron a la mujer a que inscribiera al recién nacido en el Registro Civil como hijo de uno de los hermanos del compañero sentimental ya fallecido, lo que finalmente hizo ante las amenazas de muerte (uno de los acusados la intimidó con un cuchillo que llevaba escondido en el brazo izquierdo) a las que fue sometida.
La Sala también considera probado que el 24 de agosto, ante la insistencia de la mujer en abandonar con su hijo la vivienda, fue echada bruscamente de casa, quedándose el niño en el domicilio de los acusados en Palencia. La madre se dirigió entonces a la estación de Renfe donde una persona desconocida, al verla llorar y después de contarle todo lo sucedido, le pagó el billete de tren hasta Tudela, denunciando los hechos en la Comisaría de Policía ese mismo día. El 13 de septiembre, personal del Plan Municipal de Minorías Étnicas del Ayuntamiento de Palencia y una persona de etnia gitana, a la que pertenecen tanto la denunciante como los acusados, se trasladaron desde esta ciudad hasta Tudela y entregaron el niño a su madre.