Hace medio siglo tenía lugar uno de los mayores logros en el ámbito laboral: la plena integración de las mujeres al trabajo. En un entorno hostil y que todavía no veía con buenos ojos la incorporación de la mujer al mundo laboral, la legislación daba luz verde al acceso de las féminas a un buen número de profesiones, hasta entonces vetadas para ellas. Hoy, cincuenta años después, a nadie le resulta extraño que una mujer trabaje.
Incluso los sectores tradicionalmente masculinos, como el de la automoción, han visto cómo en los últimos años ha crecido el número de mujeres que se incorporan a él. Según un estudio de Anfac (Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos y Camiones), la planta de Renault de Villamuriel de Cerrato, en Palencia, cuenta con el mayor porcentaje de mujeres en su plantilla. Del total de operarios de la fábrica, casi el 17 por ciento son féminas, frente al 8 por ciento registrado en las plantas de Valladolid y Sevilla. Un dato que resulta especialmente significativo, teniendo en cuenta que hace apenas unos años la cifra se situaba en torno al 2 por ciento. Sólo hace falta recorrer la planta que la marca del rombo posee en Palencia para comprobar que son muchas las mujeres integradas en un sector históricamente asociado a los hombres.
Su presencia es especialmente significativa en talleres como el de montaje, donde el porcentaje supera con creces ese 17 por ciento general. Según los responsables de la fábrica, ellas «gestionan mejor la diversidad», es decir, trabajan mejor con ambas manos y manejan mejor las piezas pequeñas. O lo que es lo mismo: son más capaces de hacer varias cosas a la vez. Un tópico que, en la práctica, deja de serlo y que deja patente además que «ellas son más constantes y más responsables».
Ergonómicamente, las diferencias a la hora de trabajar son mínimas. Patricia Arija tiene 26 años y, desde 2003, es operaria en el taller de Guarnecidos de Renault Palencia. Cuando entró en la fábrica, «era prácticamente la única chica, y he sido la única durante mucho tiempo». Ahora, «ha habido un cambio generacional muy grande y somos gente más joven y hay muchas más mujeres», señala. Nunca se ha sentido discriminada por sus compañeros por el hecho de ser mujer, «quizá sí en positivo, pero nunca en negativo». Tampoco a nivel físico hay distinciones. «Siempre hay un puesto para cada uno y se adapta a tus necesidades», asevera.
Patricia habla tranquila, aprovechando una pausa en la cadena de producción y se muestra satisfecha de su trabajo y del trato con sus compañeros, su «otra familia». «He sido muy feliz aquí», explica mientras sonríe. En ese momento llega Alberto García, jefe de unidad de Guarnecidos del taller de Montaje, y no deja lugar a dudas: «Prefiero trabajar con mujeres. Los chicos son más fuertes, pero también más despistados. Ellas son mucho más constantes», matiza.
Protocolo de embarazo. Cada vez más féminas ocupan, por ejemplo, el cargo denominado comodín que exige tener conocimiento de muchos puestos para sustituir a operarios en caso de ausencia. En esta línea, Patricia se muestra contenta además de que las mujeres se estén «integrando cada vez más en puestos de jerarquía».
Ana Gómez es la Jefa del Taller de Progreso de Cabinas. Licenciada en Químicas, trabaja en Renault Palencia desde hace once años. Anteriormente, desempeñó labores como responsable de Medio Ambiente y como responsable del laboratorio de Pintura. Ahora, tiene a unas 135 personas a su cargo, hombres y mujeres, y «nunca he sentido recelo por parte de los trabajadores por el hecho de tener una jefa mujer». Según cuenta, «las diferencias están asociadas al trabajo, nunca por cuestiones de sexo». Casada y con dos hijos, asegura haber tenido «muchas facilidades», tanto estando soltera como casada. Tampoco durante sus embarazos ha encontrado inconvenientes.
De hecho, la marca del rombo, desde su Gabinete de la Mujer, ha impulsado un protocolo de embarazo y lactancia, que nació con el objetivo de realizar «un seguimiento adecuado de las gestaciones de las trabajadoras». Así, se elabora un informe de seguimiento individualizado de la paciente para «conseguir un perfecto acoplamiento de la mujer en su trabajo durante el periodo de gestación», a través de medidas que evitan que la trabajadora se vea sometida a situaciones que puedan poner en peligro su embarazo.
"drive the change". Drive the change (conduce el cambio) es el lema corporativo de «seña de identidad con la que la compañía francesa expresa los valores profundos de la cultura de empresa -entusiasmo, innovación, proximidad- y plantea una nueva ruptura en la concepción y el uso del automóvil. Valores que abogan por el progreso y la igualdad en todos los ámbitos. Una igualdad que deja poco a poco de ser una utopía para convertirse en realidad.
Dentro del Grupo Renault, las mujeres constituyen el 16,6 por ciento de los efectivos. En Rusia, por ejemplo, constituyen el 28 por ciento de los operarios, cifra que asciende hasta el 35 por ciento en Rumanía.
Las mujeres tienen cada vez más peso en todos los planos de la sociedad. Según algunos estudios, ellas deciden directa o indirectamente el 60 por ciento de las compras de vehículos. Ellas se encargan en su mayoría de las decisiones domésticas y, ahora, cada vez más, ellas conducen el cambio.