Ya no pueden más. Los profesionales del Centro de Salud de Paredes de Nava, y en particular el personal del Servicio de Urgencias, están literalmente «hartos» del comportamiento de un vecino de la cercana localidad de Becerril de Campos que lleva 20 años ejerciendo un mal uso del sistema sanitario.
Un mal uso que pagan ellos y que se traduce en «cientos» de llamadas al Servicio de Urgencias del Centro de Salud y al 112 requiriendo -exigiendo- la presencia de médicos para urgencias médicas que nunca son tales.
«Lo hace con cierta periodicidad. Llama solicitando asistencia sanitaria y cuando los profesionales llegan a su domicilio comprueban que no es una cuestión urgente ni grave. Lo peor de todo es la actitud agresiva que mantiene para con los profesionales», dice un sanitario del Centro.
Llamadas a altas horas de la madrugada, insultos y agresiones. La última, este pasado fin de semana. En la noche del sábado al domingo, entre las 3 y 5 de la madrugada, llamó al 112 requiriendo ayuda. El Servicio de Urgencia de la Junta de Castilla y León dio aviso al Centro de Salud de Paredes de Nava y el médico y la enfermera de guardia partieron, una vez más, hacia su domicilio.
Los sanitarios encontraron al hombre tumbado en la entrada de su domicilio; se le pidió que se levantase pero se negó, por lo que los profesionales amenazaron con avisar a la Guardia Civil.
Al escuchar el nombre de la Benemérita se levantó impulsivamente y comenzó a insultar y amenazar al médico y a la enfermera. Incluso salió corriendo detrás de ellos arrojándoles objetos.
Los profesionales no dudaron -y aseguran que lo continuarán haciendo- en presentar la correspondiente denuncia en el Cuartel de la Guardia Civil. Al día siguiente, el juez ordenó su ingreso forzoso en el Área de Psiquiatría del Complejo Hospitalario de Palencia.
El problema es que no se tardó en cursar su alta y los sanitarios están preocupados por que se repita lo vivido el fin de semana, y dado el riesgo que conlleva la atención a este ciudadano, tampoco es extraño que se planteen hacer caso omiso a sus llamadas.
Los sanitarios cuentan que hace un mes, con motivo de otra asistencia sanitaria, incluso agredió a un guardia civil, lo que obligó a su detención. Este vecino es un viejo conocido para los agentes de la Benemérita ya que acumula varias denuncias.
La Fiscalía conoce lo ocurrido en la madrugada del fin de semana y el temor que existe entre el personal del Centro de Salud de Paredes de Nava por el alto riesgo de agresión de este ciudadano.
Hace varios meses ya se informó del comportamiento de esta persona a la Fiscalía de la Audiencia Provincial de Palencia, que abrió el correspondiente expediente.
Además, la agresión ha obligado al Sacyl a activar el protocolo de actuación ante casos de violencia a profesionales que consiste en proveer de servicios jurídicos, consultas especiales, notificación para registro e informe al servicio de Relaciones Laborales.
problemas con los vecinos. La actitud de esta personas de Becerril no sólo afecta al personal sanitario del Centro de Salud de Paredes de Nava sino que ha colmado la paciencia de sus vecinos. Hace un mes, un lector de Diario Palentino se desahogó a través de la sección de Cartas al Director.
«Llevamos 25 años sufriendo sus continuas amenazas, incluso a veces llevadas a la práctica. Ha hecho de todo, desde maltratar a sus padres, hasta el límite de tenerse que ir de casa, a prender fuego a la casa de un vecino, amenazar a una médico del Centro de Salud de Paredes de Nava, por cierto una señora con toda su carrera de Medicina que tuvo que irse del centro», contaba.
Su relato obliga a preguntarse cómo una persona así puede estar en la calle. «Hace unos cuantos días decidió que la tenía que armar y así lo hizo. Salió a la calle armado con una hoz, amenazando a todos los vecinos con matarles, y casi lo consigue con uno de ellos. Gracias a que se metió en casa y cerró la puerta. Así salvó la vida, pues la hoz quedó clavada en la puerta».
Este vecino de Becerril se pregunta cómo es posible que «después de todas las denuncias que tiene puestas, por intento de asesinato, por agresión a la autoridad, por amenazas de muerte, por exhibicionismo, por agresión al 112 y un largo etcétera, la señora jueza decida ponerle en libertad».
Su carta terminaba asegurando que como vecino, se sientía «amenazado» y preguntándose lo obvio: «¿Dónde está la justicia?».