Desde el 17 de enero de 2006 tiene sobre la mesa la Junta de Castilla y León un escrito de Maltacarrión en el que la empresa confirma que renuncia a la subvención concedida para construir una maltería en Monzón de Campos.
Es decir, hace dos años que los promotores de esta industria -proyectada para paliar las consecuencias del cierre de la factoría de Ebro Puleva-, tenían muy claro que en sus planes de futuro no entraba Monzón de Campos. Y lo tenían tan claro que fueron concisos al tiempo que explícitos en su exposición de motivos.
La evolución del mercado de la malta, con fusiones y absorciones de industrias cerveceras hace dos años, y la construcción de una maltería en Sevilla, hacían inviable el proyecto.
Si a esto se le suma que el mercado de la malta estaba saturado y el producto que se obtuviera de la maltería de Monzón de Campos no se podría comercializar...marrón, con espuma y en tubo... Más claro, imposible.
A pesar de lo anterior, los dos principales partidos políticos de la región -PP y PSOE-, parece que se encuentran cómodos en ese juego de lanzarse acusaciones y echarse en cara su inoperancia para gestionar el proyecto e impedir que se esfumara, como la espuma de la cerveza que debía haberse elaborado con la malta de Monzón.
De lo contrario, no se entiende que dos años después de que la empresa confirmara que la maltería no se pondría en marcha, aún existan dudas sobre la viabilidad del proyecto. La carta remitida en 2006 es la prueba definitiva de que la maltería ya es historia y que hay que buscar alternativas.
Último episodio. El último episodio de la maltería se vivió el 17 de octubre de 2007. Francisco Ramos, procurador socialista por Palencia, demandó públicamente al PP que tuviera «coraje político» para exigir a la compañía Ebro Puleva que cumpla los compromisos que anunció en agosto del 2003 cuando cerró la Azucarera de Monzón de Campos.
Ebro prometió entonces unas inversiones que pasaban por una partida de 17,5 millones de euros en la Alcoholera y en una planta de cogeneración, con la creación de 30 puestos de trabajo. La compañía azucarera también anunció la instalación de una maltería con una inversión de 30 millones de euros.
Tan solo unos días después, el día 22, la consejera de Agricultura, Silvia Clemente, le respondía en las Cortes que el Gobierno regional ha aplicado ayudas prioritarias para la comarca de Monzón con motivo del cierre de la Azucarera, con bonificaciones de hasta diez puntos en las subvenciones solicitadas para nuevos proyectos.
Y en medio del rifi-rafe, de este que sí, que no, son los vecinos de Monzón quienes sufren, de verdad, la falta de proyectos.