No estaría de más que la fiel asesora de Comunicación de Rajoy, Carmen Martínez de Castro, le diera una charleta, a lo Jordi Sevilla, sobre lo que son los micrófonos abiertos y los micrófonos cerrados. Así, posiblemente, se ahorrarán disgustos él y casi 40 millones de españoles con uso de razón, ya que al susto del otro día en la cumbre de la UE, en la que dijo a su colega holandés que la reforma laboral le iba a costar una huelga general, ahora se suma la confesión de ayer al líder de CiU, Artur Mas, de que vivía «en el lío». No estaría de más que explicara qué quería decir.
La metedura de pata del dirigente conservador se produjo mientras él y su invitado eran flasheados por decenas de cámaras que disparaban sin cesar mientras se saludaban con enorme cordialidad -algo que no se vio con los anteriores huéspedes, como Urkullu o Patxi López-, la que, de hecho, se dispensan.
Este nuevo episodio de micrófono abierto se suma al de hace unos días en Bruselas y a otros pasados, si bien siempre dejó claro el jefe del Ejecutivo que la educación y el respeto imperan. Aún se recuerda cómo mentó la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, a la madre de un compañero de partido.
Sea como fuere, lo importante es que no diga que va a tirar la toalla, que no hay nadie que saque a España adelante o que si lo hubiera sabido no se presentaba... El periodista Carlos Herrera dijo una vez de Martínez de Castro había transformado a su jefe en Cary Grant. ¿Se refería a la comedia?