Es verdad que la crisis ha hecho mella en Palencia, como en el resto del país, pero es público y notorio que la provincia se ha quedado aletargada, sin ideas, sin proyección, casi sin futuro.
En no pocas ocasiones se ha oído en la calle ese chascarrillo de que Palencia, al igual que el conjunto de Castilla y León, es como un gran geriátrico y, aunque duela reconocerlo, es una verdad irrefutable.
El periódico publica hoy que el número de viajeros, visitantes o turistas ha disminuido de una manera considerable si nos atenemos a los últimos datos que han salido a la luz. Pero es algo que se viene hablando desde hace varios años. En este mismo espacio ya indicamos en su día que la mejora de infraestructuras conllevaría un doble filo; por un lado, la mejora en el transporte y una mayor seguridad en la carretera. Sin embargo, por otro lado, la conexión por autovía a Cantabria provocaría un traslado de la afluencia de visitantes hacia la vecina Comunidad, que en los últimos años ha realizado un importante esfuerzo para atraer viajeros en detrimento de la defensa de la que siempre fue su santo y seña: la ganadería de vacuno.
Y las cifras podrían haber sido peores puesto que este duro invierno que venimos padeciendo ha mediatizado los programas de fines de semana de las familias, que han optado por quedarse en casa.
¿Y qué es lo que ofrecemos? Doctores tiene la Santa Madre Iglesia, como reza el dicho popular, para que estudien las alternativas, pero a día de hoy muy poco se ofrece para captar visitantes, aunque en ocasiones, todo hay que reconocerlo, se acometen con buena voluntad esfuerzos titánicos para conseguir el propósito de que la provincia se conozca mucho mejor fuera de nuestras fronteras.
Por otro lado, recientemente hemos tenido dos claros ejemplos del desánimo que cunde en la provincia por la falta de alternativas reales para subsistir. Dos localidades como Lomas y Congosto de Valdavia pujaron para albergar el famoso almacén de residuos nucleares al calor de las importantes ayudas y subvenciones que podrían recalar como ha prometido el Gobierno de la nación. Lo triste de todo es que ambas localidades palentinas, como otras de la Región, apostaron por el ATC porque podría suponer una forma de asegurar la supervivencia. Castilla y León y, Palencia por ende, necesita un nuevo espíritu. De lo contrario, el gran geriátrico llama a la puerta.