La realidad supera a la ficción. Lo más inverosímil puede producirse en un campo de fútbol, por muy sorprendente que parezca. Tanto, que a día de hoy no se sabe si el Aguilar empató (como refleja el colegiado en el acta) o perdió (como dijo el mismo árbitro en el campo) en el Adolfo Suárez ante el Real Ávila.
En el tiempo de descuento se produce una jugada en el área aguilarense, evitando un defensor palentino que el balón entrase en la portería. Protestas locales pidiendo bien penalti, bien gol, pero el juego continúa e instantes después el colegiado, el zamorano Vaquero Girón, señala el final del encuentro. El Aguilar se retiró inmediatamente del terreno de juego, dirigiéndose a vestuarios celebrando el empate en un complicado campo y ante un gran rival.
Los jugadores del Ávila se quedan protestando y más cuando el auxiliar José Manuel Arribas Aragoneses se queda con el banderín levantado. Éste le indica al árbitro que en esa jugada polémica, segundos antes del final, el balón había entrado en la portería. El colegiado indica entonces, ya con el partido finalizado, que el gol era válido. Alegría en el campo y en la grada e indignación en los vestuarios del Aguilar, donde se les indica que han perdido el partido.
Luis Sierra, en la rueda de prensa, declaraba que impugnarían el partido, que había sido un escándalo. El colegiado, tras realizar las llamadas oportunas, se da cuenta del gravísimo error cometido y en el acta arbitral señala que el partido finalizó con empate a un gol, pero reseñando que el auxiliar le indicó que había un gol legal instantes antes de pitar el final del partido y que no lo concedió al no haber visto sus indicaciones. La indignación pasó al lado abulense, que de pensar que había ganado el partido se quedó con el empate, el resultado que realmente era cuando el colegiado señaló el final.
El Ávila recurrirá el resultado. El Aguilar estudia presentar alegaciones porque teme que esa coletilla que el colegiado puso en el acta sea una puerta abierta para la reclamación de su rival. La pelota está ahora en el tejado del Comité de Competición, cuyo Juez Único decidirá hoy. La lógica, atendiendo al acta, es que se mantenga el 1-1, porque ese fue el marcador al acabar los 90 minutos. Con independencia de que el balón entrase o no, no se puede rearbitrar un partido una vez acabado. Sería crear un peligroso precedente.
Los que merecen pasar un tiempo largo en la nevera son el colegiado y el auxiliar. Vaquero Girón no debió dar por válido el gol porque el partido ya estaba acabado y prueba de su error fue la elaboración del acta. Arribas Aragoneses cometió el gravísimo fallo de no correr al centro del campo cuando vio que el balón había entrado en la portería. Así es como se señalan, no quedándose con el banderín levantado. Por si fuera poco, el balón no entró.