Todo el mundo ha sufrido en su vida algún cambio brusco o alguna situación que le ha afectado en su día a día y le ha impedido rendir como acostumbraba. Esto es precisamente lo que ha vivido en el último año la nadadora paralímpica Ester Rodríguez que, tras acabar el instituto, emigró a Valladolid para compaginar su actividad deportiva con los estudios de Empresariales. Un cambio que le supuso alejarse de su casa y su ciudad de toda la vida, conocer nuevos compañeros, nuevos entrenadores, mayores exigencias… En definitiva, una vida muy diferente a la que no le ha sido fácil adaptarse.
Todo esto ha tenido consecuencias en el plano deportivo. Y es que Ester Rodríguez no logró clasificarse para los Mundiales de Holanda, el a priori gran objetivo de la temporada. No obstante, a pesar de todas las dificultades, la campeona palentina tuvo una inmejorable actuación en los dos Campeonatos de España. En los de invierno, celebrados en Zaragoza en marzo, Rodríguez conquistó tres oros y una plata, mientras que en los de verano, disputados en junio en Oviedo, arañó cinco medallas de oro. Precisamente, en estos últimos, la nadadora estuvo a punto de lograr la marca mínima para disputar los Mundiales, algo que habría conseguido de sobra de no ser por un inoportuno catarro que le impidió rendir al cien por cien.
El carácter de la palentina le ayudó a salir de esa situación complicada y, ahora, ya piensa en la nueva temporada con la misma ilusión y pundonor de siempre. Una vez superado el primer año de transición, Rodríguez se siente muy integrada dentro del centro de tecnificación vallisoletano Río Esgueva, en el que reside gracias a una beca de la Junta, y espera que 2011 sea un año muy fructífero a nivel deportivo. Todo ello encaminado a la prioridad número uno, disputar los Juegos Paralímpicos de Londres 2012. Hay que recordar que con sólo 17 años consiguió un diploma olímpico en Pekín y su intención es igualar o, incluso mejorar, el resultado dentro de dos años.
Para ello tendrá que emplearse a fondo en sus maratonianas jornadas de entrenamiento en la ciudad del Pisuerga. Aunque ahora disfruta de unos días de vacaciones en Palencia, donde se siente muy querida y reconocida (fue nombrada Mejor Deportista Palentina en 2007), a principios de septiembre volverá a Valladolid para reanudar los entrenamientos.
Desde entonces luchará para olvidar esta pasada no tan buena campaña, en la que sólo ganó ocho medallas de oro y una de plata, para regresar a la competición internacional por lo más alto.