El Palencia Baloncesto afronta esta noche (21 horas en el Marta Domínguez) un nuevo envite dentro de su lucha por la permanencia en la LEB Oro, ante el Sant Josep Girona, octavo clasificado.
Un reto complicado para los de Natxo Lezkano, que en la primera vuelta caían frente a los catalanes por diez puntos (87-77) y que deben hacerse fuertes en casa para alejar cualquier fantasma de peligro en la recta final de la temporada. Éste y el encuentro del martes (20,30 horas) ante el UB La Palma pueden marcar la diferencia entre la relativa tranquilidad y la angustia de cara al desenlace de la liga.
El rival de los palentinos, entrenado por Borja Comenge, llegará a Palencia con un balance de 14 triunfos y 13 derrotas en sus 27 encuentros, mientras que Palencia Baloncesto lleva 10 victorias y 16 derrotas (tiene un partido menos, el aplazado con La Palma).
En las filas gerundenses, un base de calidad como Albert Sabat que marca el ritmo de su equipo y anota con fluidez desde todas las posiciones (capaz de penetrar, de lanzar de perímetro y letal en los tiros libres) y de repartir tres asistencias por choque. Jordi Bataller y Marc Pujols le dan algunos minutos de descanso, aunque no todos, dado que Borja Comenge utiliza a David Navarro también en la posición de director de juego. Los bases inician la presión defensiva de un equipo que encaja 74 puntos de promedio.
Precisamente Navarro, Eduard Jiménez (Jimix) y Troy Devries son los escoltas del Sant Josep. Navarro (10 puntos) y Troy (casi 14 de media) son grandes anotadores, en penetración, parándose en mitad de la carrera (Navarro) y desde la larga distancia (sobre todo el estadounidense), mientras Jiménez destaca más por su aportación defensiva. Feliú es su alero puro, buen tirador y defensor.
En cuanto al juego interior, su última incorporación fue la de Dreke Bouldin (en la primera campaña de Lezkano en Palencia lo tuvo algunas semanas a sus órdenes, en la peor temporada del estadounidense en España), aunque el actual jugador ofrece unos dígitos muy superiores. Juega junto a Darryl Middleton (al que es mejor ver en la cancha para comprobar que el baloncesto no tiene edad). Darryl es como un segundo base en la pista. El finés Anti Nikkila (2,10) es su techo y Pep Ortega es un cuatro rápido de movimientos que trabaja muy bien el rebote con sus dos metros.