El consejero de Sanidad de la Junta de Castilla y León, Antonio María Sáez, insistió ayer en León, tras las críticas surgidas en las últimas semanas, en que la ampliación de la jornada laboral de los profesionales sanitarios hasta las 37 horas y media tiene como objetivo «establecer algunos ahorros», reduciendo las necesidades de sustituciones, lo que permitiría «reducir algunos gastos». El consejero insistió en que se están intentando mantener las condiciones laborales, y aclaró que lo único que se está reclamando es «que se trabaje un poco más» con el compromiso de mantener las retribuciones.
Además, Sáez recordó que en otras comunidades se han adoptado «medidas más radicales», en algunos casos incluso el despido, y añadió que se trata de una situación «muy complicada», por lo que se pide «que también los sanitarios colaboren para solucionarla con un poco más de trabajo».
En cuanto a la posibilidad de que puedan producirse despidos, el consejero de Sanidad aclaró que la previsión es que «no se pierda ningún puesto de trabajo», si bien matizó que serán necesarias menos sustituciones, ya que el ahorro «se ha planteado en sustituciones» y por la actividad consistente en «menos actividades extraordinarias que haya que reducir adicionalmente», matizó. Y es que el gasto anual en sustituciones asciende a 100 millones de euros en la región, aunque el consejero aclaró que no se pretende reducir esa partida, aunque todo dependerá de «cómo se aplique», dijo.
Sáez visitó ayer el Complejo Asistencial de León donde se reunió con jefes del servicio, mandos intermedios y supervisores, con el fin de darles a conocer las medidas para hacer frente a la situación económica en materia sanitaria. El consejero explicó que, a juicio del Ejecutivo autonómico, se trata de medidas «ponderadas y razonables» que en ningún momento supondrán «recortes asistenciales» en el Complejo de León.
El consejero explicó que el objetivo del encuentro era el de dar a conocer las pretensiones de su departamento, así como informar de las «líneas de trabajo» con las que se pretende «desarrollar y proteger» la sanidad pública, y de las medidas en relación a la ampliación de la jornada laboral. En este sentido, aclaró que la Junta «no recorta la asistencia», por lo que pidió «un esfuerzo adicional» para no bajar las retribuciones.
Durante la visita del consejero varias decenas de profesionales sanitarios expresaron su disconformidad con las medidas anunciadas. La responsable de sanidad de UGT, Carmen Amez, enfatizó que en un hospital no se puede perder «la calidad asistencial del usuario» al imponer una jornada de 37 horas y media, además de que lamentó que eso supondrá que muchos trabajadores «vayan a la calle».