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19 de junio de 2018
Fútbol

La catedral de los sueños

Alberto Moreno - lunes, 24 de marzo de 2014

nacimiento
Espinosa de Cerrato, 1952. Es profesor de inglés en el ColegioMaristas-Chamberí en Madrid.
escritor, poeta y compositor
Autor de En la soledad de las iglesias, 20 poemas de esperanza y una canción de amor, Cartas de amor a mi madre. Nominado a los  Premios Goya 2007  por la mejor canción original.
trayectoria deportiva
Palencia CF, Lemos, Lugo, Pontevedra, Pegaso.

«El sueño de mi vida era jugar en SanMamés, donde jugaba Iríbar, mi ídolo. Tras la lesión de Casillas, que es portero, como lo era yo, y el derrumbamiento del viejo estadio, me decidí a escribir este libro recogiendo mis vivencias como guardameta». Así nació La Catedral de los sueños, el libro del palentino de Espinosa de Cerrato Vitaliano de la Cruz, Vita, ex jugador del filial del desaparecido Palencia CFen los años setenta y hermano de Roque de la Cruz, que jugó en el plantel morado entre las temporadas 1975-1979, siendo uno de los componentes de aquella plantilla que logró el primer ascenso de la historia a Segunda A.
Su sueño de jugar en SanMamés lo cumplió, defendiendo la camiseta del Lemos, midiéndose al filial, el Bilbao Athlétic, que derrotó a los de Monforte por 2-1, encajando Vita los goles de Sarabia y Argote. Sin embargo, no pudo cumplir otro sueño: debutar con el primer equipo del Palencia. «Jugué un año en el filial, entrenaba con el primer equipo, fui varias veces convocado, pero por delante tenía a Solana, un extraordinario portero que me marcó la vida».
Antes de llegar a ese momento crucial en su carrera futbolística, Vita encontró en Iríbar, El Chopo, a su ídolo de la infancia. «Había una televisión en blanco y negro en el pueblo y cuando había fútbol íbamos todos a ver los partidos. Me impresionó.Me dije que quería ser como él y jugar en La Catedral. Coleccionaba todos los recortes que de él y otros porteros salían. Lo imitaba».
En Palencia estudió en los Agustinos, donde coincidió con el Padre Ramiro. «Con él aprendí mucho, jugaba al fútbol y al balonmano, siempre de portero.Permitió que dos internos. Madrid y yo, jugásemos con Maristas, que era el filial del Palencia». También coincidió con Nicolás Castellanos, que años después fuese Obispo de Palencia. «Recuerdo que me vino a ver jugar una vez como profesional. Creo que fue en La Balastera ante el Palencia». Así, fue, el 29 de diciembre de 1974, con 1-1.
Tras darse cuenta que la carrera sacerdotal no era lo suyo y tras un breve paso por tierras cántabras, regresó a su tierra. Fichó por el filial que por aquel entonces militaba en Regional (lo que sería ahora la Tercera, al no existir la Segunda B) en la temporada 72-73. «Yo ya era prácticamente un profesional. Tenía sueldo, primas y vivía en una pensión, en Casa Consuelo, tras San Miguel. Teníamos un equipazo,. Varios llegaron a jugar en el primer equipo. Yo no;  estaban Cayón y Solana por delante. En la temporada siguiente nos quedamos Solana y yo como porteros. Me enteré por Diario Palentino que habían fichado a otro portero, Urquiaga. Solana me abrió los ojos (una conversación deliciosa que se detalla en el libro) y me fui al Lemos. Para los palentinos era complicado subir al primer equipo. Ahí está el caso de mi hermano Roque de la Cruz». Tras esta etapa en el club morado, comenzó su andadura profesional. Pero nada mejor que leer el libro, La Catedral de los sueños, de Editorial Nazarí, por quince euros.


En la Casa del Lector Matadero de Madrid tuvo lugar la presentación del libro La Catedral de los sueños. Vitaliano de la Cruz no pudo estar mejor acompañado. Junto al editor, presentó el acto el director del diario As y los ex guardametas del Real Madrid Buyo y Agustín. «Alfredo Relaño hizo una presentación magnífica. Como anécdota, me preguntó por un jugador del Palencia que era cura (Núñez) y me pidió que firmase un libro dedicado a Iríbar, mi ídolo de infancia, que se lo haría llevar. Buyo coincidió conmigo en que los porteros de ahora parecen de balonmano, no de fútbol, porque no atrapan una, cuando en mi época un balón no blocado era un fallo».
A Vitaliano de la Cruz le encantaría poder presentar este libro en Palencia. «Es mi tierra y hay varios capítulos del libro dedicados a mi etapa allí. Me gustaría estar  y compartirlo con mis antiguos compañeros», afirma con nostalgia el autor.

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