El pedrisco se lleva 3 de cada 4 euros del seguro agrario

ALBERTO ABASCAL - martes, 12 de febrero de 2019
El pedrisco se lleva 3 de cada 4 euros del seguro agrario - Foto: Brágimo
Agroseguro registra en 2018 un total de 20.878 partes sobre una superficie afectada de 65.076 hectáreas, de las cuales 47.810 fueron blanco de las tormentas

La siniestralidad agraria ha superado en España los 755 millones de euros en 2018, siendo el segundo año de mayor de siniestros registrados en la historia del seguro agrario, tan solo por detrás de 2012, aunque muy cerca, según los datos aportados por Agroseguro, el sistema español de Seguros Agrarios Combinados que ofrece cobertura al sector agrario frente a los daños causados en las producciones agrícolas y ganaderas por siniestros de diversa naturaleza.
En lo que a la provincia de Palencia se refiere hay que indicar que el número de superficie afectada por daños que se encontraba bajo la cobertura de los seguros agrarios ascendió a las 63.182,17 hectáreas de las que 47.316,44 resultaron alcanzadas por el pedrisco, es decir, el 73,4 por ciento del total de la extensión, según los datos aportados a Diario Palentino por Agroseguro.
Llama la atención que pese a que 2018 resultó ser finalmente un año húmedo en términos relativos, más de 5.000 hectáreas, concretamente 5.448,22, se  vieron afectadas por la sequía, otras 3.056,04 por la actividad de la fauna cinegética y 2.249,99 por culpa de las heladas, así como otras 1.480,66 hectáreas debido a la lluvia persistente.

Así las cosas, el montante desembolsado por los seguros agrarios alcanzó los  8,43 millones de euros, de los que 6,43 millones se lo llevaron los cultivos herbáceos, fundamentalmente afectados por el pedrisco tras declararse 3.986 siniestros de un global de 20.879 registrados en la provincia durante el pasado año.  
Tras un 2017 que registró una elevada siniestralidad por la sequía (en provincias como Ávila, Valladolid y Palencia se llegaron a reclamar más del 80% de la superficie contratada), el 2018 se comportó  de forma distinta, pero igualmente negativa, encadenando dos ejercicios consecutivos de alta siniestralidad. Durante todo el año, se han registrado todo tipo de fenómenos extremos, destacando las tormentas con pedrisco, que se han reiterado de forma excepcional desde el inicio de la primavera hasta finales de año.
A nivel nacional, la superficie siniestrada alcanzó los 1,4 millones de hectáreas, la mitad por pedrisco, que causó daños por valor de más de 300 millones de euros, es decir, casi el 40% del total de siniestralidad contabilizada.
También fueron protagonistas los episodios de heladas ocurridos los primeros meses de invierno, y las precipitaciones y fuertes vientos, que provocaron daños de más de 156 millones de euros. Por comunidades autónomas, Comunidad Valenciana, Región de Murcia, Aragón y Castilla-La Mancha fueron las más afectadas. Estas dos últimas regiones llegaron a registrar sus mayores índices de siniestralidad de la última década, con 90 y 92 millones de euros, respectivamente, según Agroseguro.

Entre los episodios más significativos en cuanto a la siniestralidad agraria ocurrida en la provincia durante el pasado año destacada sobremanera el registrado durante el fin de semana del 13 al 15 julio cuando cinco mil hectáreas perdieron la práctica totalidad de su cosecha a raíz de las fuertes tormentas con pedrisco, a las que habría que añadir otras diez mil en las que los daños oscilaron entre un 10% y un 60% en el conjunto de la provincia. Esta situación llegó a sugerir a  Raúl Azpeleta, de Alianza UPA-COAG, para pedir que esta zona fuera declarada  zona catastrófica, algo que finalmente no se produjo, según indicaron fuentes agrarias. La mayoría de los daños se concentraron en la comarca de Boedo-Ojeda, donde las organizaciones agrarias lamentaron «incidencias severas en un buen número de parcelas», que llegaron a perder el 100% de su producción como consecuencia de las precipitaciones de pedrisco. Los cultivos afectados fueron, fundamentalmente, girasol, patata, cereal, maíz o remolacha.
Por su parte, Asaja ya calculó en aquel momento que los daños ocasionados por el pedrisco habían afectado a más de sesenta mil hectáreas y coincidió en la «especial virulencia» sufrida por la comarca de Boedo-Ojeda. 
Esta organización subrayaba que las consecuencias de las tormentas afectaron tanto a los cultivos como a ganaderías, naves e infraestructuras agrícolas, así como a viviendas, vehículos y carreteras.
La Unión de Campesinos de Castilla y León (UCCL), además, ya advirtió de que los buenos pronósticos sobre la «supercosecha» esperada para esa campaña habían quedado «reducidos sensiblemente» por las lluvias, que retrasaron  la siega, y aún más por el pedrisco.  

 

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